Las carreteras asturianas registraron desde 2002 diez accidentes mortales en los que estuvieron implicados autobuses. En esos siniestros fallecieron catorce personas, aunque en la mitad de los casos los fallecidos viajaban en turismos que se vieron envueltos en los sucesos. Las frías estadísticas han sido radicalmente modificadas en el transcurso de lo que va de año: de 2002 a 2005 fueron ocho los siniestros en los que estuvieron implicados autobuses, y provocaron ocho fallecimientos. De ellos, sólo uno era pasajero del transporte público, y el resto viajaba en los turismos. Pero en lo que va de 2006, apenas cuatro meses, ha habido dos accidentes mortales, el del 28 de enero en la A-66 y el del pasado domingo en la misma autopista: en total, seis víctimas mortales, todos pasajeros del transporte público.