No muestra mucho ajetreo vecinal la rehabilitada Jirafa. Unos colmillos elefantiásicos decoran la cristalera de una planta intermedia, y poco signo de vida más se intuye desde abajo. Sin embargo, la promotora se congratula de haber vendido casi todos los pisos, 42, a unos 6.000 euros el metro cuadrado. Mientras la identidad de tamaños compradores constituye un misterio para el ovetense medio, el que tuerce el cuello hacia arriba, el de los 60 metros y algo más de 20 millones (de pesetas) para hipotecarse, la cosa de edificar en el centro sigue siendo un próspero negocio. Próspero, por limitado. Sólo hay dos vías: tirar lo existente, o rehabilitarlo, diferencia que en ocasiones apenas supone un matiz en cuanto al resultado.