Colombres sufrió las miserias de la carretera años antes de que lo hicieran las familias de los scouts de Pumarín, y saben lo que duele. El 17 de noviembre de 1998, en la localidad llanisca de Buelna, un vehículo de reparto colisionó frontalmente con el autobús que trasladaba a estudiantes desde la capital del concejo de Ribadedeva al Instituto de Enseñanza Secundaria de Llanes. Siete jóvenes y el conductor del camión perdieron la vida. Muchos más escolares resultaron heridos en distinto grado. El daño físico y psicológico no se ha apagado, ni lo hará nunca, en esta pequeña localidad del Oriente asturiano donde todos sus habitantes tenían relación de amistad o parentesco cercano con las víctimas o con sus familiares.
Con una sonrisa incómoda, de cortesía con su interlocutor pero a la vez de pesadumbre ante la pregunta, Dámaso Nosti Sánchez acepta repasar lo sucedido hace siete años y medio: «Ese día me tocó la lotería. El mayor Gordo que me podía haber caído». Dos de sus tres hijos, Silvia -hoy con 26 años- y Natalia -24-, iban en aquel autobús. «Me enteré del accidente esperando a un paisano en El Peral, de aquí eran algunos chicos que iban en el mismo viaje. Me dijeron que las mías estaban en Llanes», y así era, «con heridas, pero bien». De allí fueron trasladadas en ambulancia al Hospital Valle del Nalón junto con otra compañera.
Aquella historia se revive cada vez que hay un accidente similar. «La gente todavía recuerda y va al cementerio a diario -cuenta Dámaso-. El palo fue durísimo. Mi hija va en coche y, si quien la lleva no va despacio, se apea. Y a la mayor le costó muchísimo sacar el carné».
Dámaso Nosti, hoy presidente de la Agrupación Deportiva Ribadedeva, es consciente de lo que están sufriendo los familiares de los scouts accidentados el pasado domingo en Lena. Él no es psicólogo ni médico, pero sí alguien que ha cargado con un drama similar. «Comprendo que están pasando un trago terrible en Gijón. No sé si lo olvidarán o no, porque cada persona es un mundo. Creo que no lo van a olvidar, pero aprenderán a sobrellevarlo. Es muy duro, eso es cierto, pero se consigue», asegura.
Antonio Miguel Rueda es Guardia Civil desde 1978. Su profesión le ha llevado a ser testigo de duras escenas en el asfalto, aunque ninguna le tocó tan de cerca como la protagonizada por su hijo. En la actualidad, Antonio está destinado en Llanes, pero en 1998 trabajaba en el cuartel de Colombres. «Aquel día yo estaba de servicio. Nos avisaron a las siete y cincuenta minutos de la mañana, exactamente. En ese momento ya supe que el autobús del que hablaban era el del chaval», dice.
La patrulla llegó a Buelna, «lo saqué del autobús y lo monté en la ambulancia». Óscar tenía heridas graves repartidas por todo el cuerpo. Se salvó y hoy está a punto de cumplir 24 años. Cuando la ambulancia se lo llevó de allí, su padre regresó de inmediato al autobús siniestrado. «Me quedé a ayudar y saqué a otros siete chicos, todo caras conocidas, entrando por una ventana rota». Ocurrió entonces que el autobús, que había varado en un terraplén, poco a poco se estaba desequilibrando, pero «por suerte llegó una grúa desde Llanes para aguantar el peso y que el vehículo no volcase».
Agente distinguido
La actuación de Antonio Miguel Rueda en el rescate de aquellos escolares le valió ser condecorado en 2003 con la Medalla de Seguridad Vial con Distintivo Rojo, que le fue impuesta por Ángel Acebes, de aquella ministro del Interior. Antonio vive en Colombres desde hace 25 años y al igual que los demás vecinos de esta localidad tiene grabado a fuego el recuerdo de lo sucedido. «Me acordé de ello con el accidente de los niños de Gijón y cuando vi otra vez en los periódicos la foto del autobús de Buelna. También me pasó lo mismo en el verano de hace unos años, con otro autobús que sufrió un accidente en Soria... La experiencia de algunos padres de aquí podría ayudar a los de los scouts, otra cosa es que quieran hacerlo».
En Colombres no vale echar mano del refranero popular porque el tiempo no lo cura todo. Pero sí es cierto que, con aquellos chicos en la memoria colectiva, el pueblo ha salido adelante.