La Coordinadora para el Estudio y Protección de las Especies Marinas (Cepesma) mostró ayer su preocupación ante el hallazgo en los últimos diez días de doce calderones muertos en las costas asturianas. El último fue localizado ayer por un pescador deportivo flotando en la playa de Cuevas del Mar, en Llanes.
De todos estos ejemplares, ya se les ha practicado la necropsia a cinco y ha arrojado conclusiones: según el director de Cepesma, Luis Laria, en muchos casos la muerte fue provocada por asfixia y la causa tuvo su origen, directo o indirecto, en la actividad humana. En la mayoría de los casos el fallecimiento estuvo causado por el apresamiento de los cetáceos en artes de pesca por arrastre.
En otros ejemplares estudiados los animales «presentan anomalías dérmicas graves, como quistificaciones y distintas ulceraciones en la piel y otras afecciones que podrían estar producidas por parásitos».
Según explica Laria, el incremento en el número de cadáveres también se debe al mayor número de calderones que llegan al Cantábrico. Pero «este aumento no se debe a que la población vaya a más, sino porque posiblemente muchas colonias atlánticas se estén desplazando hacia el golfo de Vizcaya por el calentamiento de la masa oceánica y por la traslación de los recursos alimentarios».