Uno de los caballos de batalla históricos del sector es el cumplimiento de la jornada y del régimen de descansos. La cuestión es de vital importancia para mantener a los conductores frescos y evitar despistes que puedan acabar en tragedia. Según fuentes oficiales del sindicato Comisiones Obreras, «el 90% de las empresas incumplen los regímenes de descansos, cambian los discos y ponen los de otra persona, imponen jornadas laborales excesivas...».
Entre los conductores no se da por solucionado el problema, aunque no consideran que esté tan extendido. Según José Amador Fernández, estas prácticas eran habituales y generalizadas en el pasado, cuando «se trabajaba por kilómetros y no había ni descansos ni horas extras ni nada, con jornadas laborales de 12 y 14 horas». Ahora, al menos en la mayoría de las empresas grandes, «la cosa está controlada». Sin embargo, en otras compañías de menor tamaño, que a su vez subcontratan las grandes empresas, «sí trabajan más tiempo».
Benjamín Canto suscribe esta afirmación y asegura que en ciertos servicios subcontratados «puedes ver a un conductor haciendo servicios a primera hora de la mañana y encontrártelo otra vez a las tantas de la noche aún subido en el autobús». El asunto es serio si se tiene en cuenta que al volante «uno debe activar los cinco sentidos» para detectar cualquier emergencia. «Parar uno de estos coches no es tan fácil como frenar en un turismo: el peso hace que se necesite más espacio».