Siete mujeres del municipio, víctimas de la violencia de género, utilizan el dispositivo antiviolencia que les permite ponerse en contacto con los agentes de las fuerzas de seguridad en caso de encontrarse con su agresor. El sistema es empleado por algo más de una cuarta parte de las mujeres cuyos agresores tienen una orden de alejamiento. En Castrillón, son veinticinco las féminas que se encuentran en esta situación y que reciben, desde el momento en el que el juez ordena el alejamiento, apoyo de los agentes de la Policía Local.
El sistema antiviolencia, de fácil y sencillo uso, permite a la víctima ponerse en contacto tanto con Cruz Roja, como con los agentes de seguridad. El encargado de la gestión de este sistema es el Ministerio de Trabajo, por lo que, una vez que se activa, diversos organismos se ponen en contacto y se coordinan para la vigilancia y seguridad de la mujer maltratada.
En el momento en que la víctima presiona el pulsador, Cruz Roja es la primera entidad que recibe el aviso y es quien se pone en contacto con la Guardia Civil o la Policía Local del municipio para que acuda al lugar en que se encuentra la mujer para garantizar su seguridad.
No obstante, la relación entre los agentes de seguridad y las mujeres víctimas de violencia de género comienza antes. Cuando la Policía Local tiene conocimiento de una orden de alejamiento se pone en contacto con la víctima y le presta su colaboración, informándola también sobre las posibilidades que ofrece la teleasistencia a través del dispositivo antiviolencia.
No obstante, hasta el momento, sólo siete de las 25 mujeres cuyos agresores tienen una orden de alejamiento han querido recurrir a este sistema que da un paso más para garantizar su seguridad en todo momento. La puesta en marcha de este servicio disuade a algunos agresores de acercarse a su víctima.
La salida del hogar
Además de este sistema, el municipio cuenta, desde hace varios meses, con un piso tutelado, adherido a la red de centros de estas características que existen en Asturias. Este hecho hace que en el mismo puedan residir mujeres víctimas de malos tratos y sus hijos, si los tuvieran, procedentes de otras localidades asturianas.