La carretera, dicen, les robó la vida a cuatro de los suyos «y eso es algo irreparable, pero no queremos que nos robe además al grupo, que es una parte importante de nuestras vidas». Con el corazón en la palabra, los antiguos scouts de Pumarín se ponen a disposición del 'kraal' o equipo de monitores del Grupo San Miguel «para organizar actividades con los guajes en la parroquia, cocinar, asumir labores de apoyo en las acampadas o cualquier otra cosa para la que quieran echar mano de nosotros».
Dos docenas de antiguos scouts del San Miguel y las diez agrupaciones restantes de Scouts d'Asturies asumieron, en los actos de celebración de San Xurde (patrón de los scouts) que tuvieron lugar ayer en el barrio gijonés del Natahoyo, la representación de los ausentes. El San Miguel perdió a cuatro de sus miembros en el accidente de autocar de hace ocho días en Lena y una quincena de chavales y monitores permanecen hospitalizados.
César González, delineante de 33 años, llevaba más de diez sin colgarse al cuello la pañoleta verde y amarilla del San Miguel, «desde que dejé el grupo». No obstante, cuenta, «no tardé ni un minuto en encontrarla en casa. Si me preguntan dónde guardo el título de graduado escolar no sabría qué responder, pero la pañoleta es uno de mis objetos más preciados».
Antonio Argüelles, profesor de Educación Física de 27 años, resalta el hecho de que «hemos acudido al San Xurde de una forma más o menos espontánea, sin hacer un llamamiento general previo. El mensaje que queremos transmitir es que el Grupo San Miguel nos puede encontrar donde y cuando nos necesite, no sólo en las situaciones alegres. Creo que la educación en valores que se nos inculcó en los scouts dio sus frutos».
En esa idea profundiza Covadonga Tejerina, administrativa de 32 años, que asegura que «yo fui scout y sigo considerándome scout. Teníamos que estar hoy en el Natahoyo para dejar constancia de ello y apoyar a nuestra gente del San Miguel».
Helga Rodríguez, administrativa de 31 años, añade que «estoy aquí en recuerdo de mis hermanos. Pertenecí al San Miguel y me sigo sintiendo scout todos los días de mi vida, y ello implica que ahora nos ofrezcamos al grupo y le ayudemos a tirar para adelante. Yo ya fui de cocinera con el equipo de apoyo en algún campamento y aquí me tienen para lo que sea».
Insiste en el ofrecimiento Diego Menéndez, electricista de 28 años. «Nos ponemos al servicio del grupo para lo que precise. Ahora y siempre», enfatiza. Rafa Fernández, un animador sociocultural de 32 años, asegura que «si el grupo sufre, nosotros sufrimos con él. Puede contar con nosotros porque, como decimos los scouts, 'todo lo mío es tuyo'».
Antonio Linares, diseñador gráfico de 24 años, sintetiza la conmoción que sufrió la familia scout con lo ocurrido el domingo de la pasada semana. Él se encontraba con una amiga en la cafetería que regentan en Pumarín los abuelos de Kevin, el scout de nueve años que falleció en el accidente. «El camarero nos dijo que tenía que cerrar urgentemente y al día siguiente me enteré de lo ocurrido. Guardo buen recuerdo de los siete años que pasé en los scouts. Son una buena alternativa de ocio y educación en contacto con la naturaleza», asegura.
Recuerdo y celebración
A Pablo Crespo, pedagogo de 27 años, la noticia del suceso le alcanzó en Cantabria, donde trabaja, y «ya que no pude ir a los funerales, lo mínimo ye venir aquí». Reconoce que «después de haber vivido tantos San Xurde festivos se me hace raro volver en estas circunstancias y reencontrarme con la bandera verde y amarilla del San Miguel que bordó mi madre hace años». Aclara que «éste no es un San Xurde de celebración, sino de recuerdo».
A Ruth Pérez, de 26 años, que compagina el trabajo con sus estudios universitarios de Geología, la muerte de cuatro scouts le duele «como si fueran de mi familia. El grupo siempre acoge, por mucho tiempo que haya pasado desde que lo dejaste, porque no es una simple asociación, sino parte integrante de un movimiento educativo que trata de sacar lo mejor de cada crío».
Desde Madrid y Mallorca, Zaragoza y A Coruña, otros antiguos miembros del grupo gijonés se han puesto a disposición de sus compañeros de Pumarín.
En el San Xurde participaron medio millar de chavales y monitores de los grupos Natahoyo, La Calzada y Keltiké de Gijón, Caph y Versalles de Avilés, San Isidoro y Picos de Europa de Oviedo, Alejandro Quirós de La Felguera, L'Escampleru de Las Regueras y La Pumar de Nava. La misa, los juegos, las canciones y los bollos preñaos fueron los ingredientes.