Podría interpretarse como un mensaje de gran confianza ante la buena marcha de las finanzas mundiales, pero es sólo puro teatro. El teatro que le gusta al máximo responsable del Fondo Monetario Internacional (FMI), el asturiano Rodrigo Rato, que, cuentan, ha encontrado algo de tiempo en su olímpica agenda de trabajo para satisfacer sus no muy conocidas inquietudes dramáticas. Se subirá a las tablas el ex vicepresidente del Gobierno español, gracias a la entusiasta puesta en escena de 'La venganza de don Mendo', de un grupo de españoles aficionados que viven en Washington.