El 14,9% de las trabajadoras, 1,3 millones de mujeres, ha sufrido acoso sexual en el trabajo en el último año, según un estudio del Instituto de la Mujer, que refleja grandes diferencias entre las Comunidades Autónomas, con porcentajes que van desde el 22,2% de Cataluña, hasta el 6,5 del País Vasco.
En el estudio, presentado hoy por la secretaria general de Políticas de Igualdad, Soledad Murillo, se distingue entre el " acoso técnico" (las situaciones de acoso sufridas por las mujeres en su trabajo en el último año, independientemente de que las propias trabajadoras lo consideren acoso ) y el " acoso declarado" (el considerado por la mujer como acoso sexual). Según la investigación, el 14,9% de las trabajadores ha padecido acoso técnico y el 9,9% acoso declarado.
Siguiendo la definición de acoso técnico, el más común es el leve, que afecta al 14,7% de las trabajadoras (1.240.000 mujeres) y abarca desde los chistes de contenido sexual sobre la mujer a los piropos o comentarios sexuales sobre las trabajadoras, las peticiones reiteradas de citas, los acercamientos excesivos o los gestos y las miradas insinuantes.
Por su parte, un 4% de las trabajadoras (340.000) sufre acoso grave: preguntas sobre su vida sexual, insinuaciones sexuales, peticiones abiertas de relaciones sexuales sin presiones, presiones después de la ruptura sentimental de un compañero.
Junto a estos grupos, un 2,2% (185.000) padece acoso muy grave, con abrazos y besos no deseados, tocamientos y pellizcos, acorralamientos, presiones para obtener sexo a cambio de mejoras o amenazas, actos sexuales bajo presión de despido o asaltos sexuales.
El perfil de la mujer acosada
Por Comunidades, tras Cataluña, donde un 22,2% de las trabajadoras ha sufrido acoso sexual, se sitúan Andalucía (20,4); Galicia (16,4); la Comunidad Valenciana (15,3); Aragón (15); Castilla y León (14,9); La Rioja (12,8); Canarias (12); Castilla-La Mancha (10,9); Extremadura (10,8); Madrid (9,9); Baleares (9,6); Murcia (8); Navarra (7,8); Asturias (6,8); y el País Vasco (6,5).
El perfil de la trabajadora acosada es el de una mujer menor de 34 años, soltera y cualificada y el estudio destaca también el mayor acoso que sufren las inmigrantes extracomunitarias.
En la mayoría de los casos (el 58,8%), quien protagoniza las situaciones de acoso es un compañero, en el 20,6% un superior directo y en el 14,3 un cliente. El acosador, en los casos graves y muy graves, suele ser un hombre casado (o con pareja estable) y con hijos, normalmente un mando intermedio. Este comportamiento se registra más en los sectores de la construcción y la industria y en empresas medianas y grandes.
Según el estudio, predomina la inacción ante el acoso entre las víctimas, que optan por no hacer nada o por evitar a la persona, aunque a medida que se eleva la gravedad de la situación se incrementa la búsqueda de soluciones.
La actuación de la empresa
Murillo ha destacado la poca confianza que se tiene en la protección de la empresa, ya que sólo se acude al jefe superior en los casos muy graves y en niveles muy bajos: dos de cada diez mujeres que sufren abrazos no deseados y una de cada diez que ha vivido acorralamientos.
En el 56% de los casos, la empresa adoptó una respuesta pasiva y sólo en el 8,3% actuó cambiando de centro al acosador, expedientándolo o despidiéndole. En 2004 la Inspección de Trabajo realizó 120 actuaciones en materia de acoso y discriminación sexual.
Destaca en la investigación que sólo el 25% de las acosadas comenta la situación que está padeciendo, para lo que mayoritariamente eligen a otras mujeres, amigas o compañeras. Del entorno, las víctimas destacan el apoyo incondicional, pero un 30,7% señala que el problema se minimiza, un 12,5 asegura que se le da la espalda y un 11,5 por afirma que se la culpa de la situación.
Según ha explicado Murillo, el acosador suele elegir a una mujer vulnerable, se granjea su confianza de forma paternalista y, después, quiere "cobrarse el servicio" y pide favores sexuales con presiones y amenazas.