El concejal del Partido Popular Emilio Noval afirmó ayer que resulta imposible que olas de más de cinco metros hayan causado daños en las obras de ampliación de El Musel. La razón es que, según sus informaciones, el pasado noviembre, uno de los meses en los que se produjeron dichos daños, no hubo olas de ese tamaño en el litoral gijonés.
Noval citó al Instituto Español de Oceanografía y al Instituto Meteorológico Nacional como fuentes de los datos esgrimidos, conforme a los cuales en noviembre de 2005 la altura de ola, medida a las 8 horas, nunca superó los 2,25 metros.
El citado concejal dijo a EL COMERCIO que desconoce el lugar exacto en el que se produjo la medición, pero aseguró que fue en algún punto del litoral gijonés.
Asimismo, respecto a si la hora en que se produjo el mueustreo, las ocho de la mañana, es suficiente para deducir que a lo largo de todo el día no hubo olas mayores de cinco metros, Noval explicó que los datos sobre la fuerza del viento, que en ese caso reflejan lo ocurrido a las 8 y a las 15 horas, permiten presumir que la altura de las olas no varió mucho.
«No me creo que en noviembre haya habido olas de más de cinco metros en Gijón», manifestó Emilio Noval, e invitó a la Autoridad Portuaria a desvelar sus datos si quiere demostrar que tiene razón y que es el concejal quien está equivocado.
¿Cuál es la causa, entonces, de que el avance del dique de Torres se haya visto seriamente menguado por la mar? Emilio Noval entiende que los materiales que están siendo vertidos en El Musel son poco consistentes.
En ese sentido, el concejal sugirió que se puede estar usando inadecuadamente el material que se extrae con la excavación del túnel del metrotrén, ya que, según afirmó, no está nada claro el destino que están teniendo esos materiales.