Son ya 27 años los que Loquillo y los Trogloditas llevan sobre el escenario. 'Hermanos de sangre', su último trabajo a la venta, recoge en su edición completa dos conciertos: uno en Baracaldo ante más de 10.000 personas y el otro en un club íntimo de Barcelona, ante 300. De promoción en Asturias, Loquillo e Igor Pascual aseguraron ayer que volverán a Oviedo en septiembre para ofrecer una actuación en las fiestas de San Mateo.
-Tras 17 años, los fans estaban deseosos de un disco en directo ¿Usted también?
-Nosotros estábamos grabando un nuevo disco y tanto la compañía como los seguidores nos presionaron para hacerlo. Cuando ambos se ponen de acuerdo, igual es porque tienen razón.
-Se considera minoritario, pero llena auditorios de 10.000 personas ¿Es eso compatible?
-Lo digo porque tengo un público determinado y sé a quien me dirijo. No somos una banda mediática que se escuche en la radio.
-¿Qué le parece la tendencia que hay en las nuevas bandas de sacar recopilatorios o directos cuando tan sólo tienen dos discos en la calle?
-No me afecta. Para mi una banda tiene importancia desde el tercer disco porque es cuando se lo empieza a tomar en serio. Hoy en día cualquiera puede grabar y editar, pero yo defino muy bien la diferencia entre obras y productos. Nosotros estamos en otro sitio, ellos viven en Matrix.
-El disco recopila temas de los 90. ¿La industria musical ha ido a peor?
-Estamos peor, porque ahora no hay posibilidades para nadie. Sólo sobreviven los grupos que tienen un público leal.
-Como el suyo, hay muy pocas bandas españolas que lleven más de 25 años...
-Esto es un oficio. Hay que trabajárselo y seguir buscando. Cuando la banda iba perdiendo intensidad, se han renovado sus miembros y hemos conseguido conectar con un nuevo público y volver a estar en primera línea. El pasado es algo bueno, pero también puede ser un lastre.
-¿En qué sentido?
-No te deja avanzar. Son ciclos: estás arriba y luego tienes que bajar. Es en ese momento cuando tienes que volver a buscar. Hay que saber romper y no dejarse llevar por el éxito masivo que es contraproducente con la creatividad.
-Necesita diferenciarse de los demás ¿Por qué?
-Crecí con Los Clash, los Sex Pistols y Los Ramones y eso significaba «no soy como tu». Para mí es una ley de vida.
-¿Qué importancia le da a la estética?
-Es el 50%, es como letra y música. Vivimos en un momento muy confuso, vivimos la dictadura de la multiculturalidad y el mestizaje, que es una excusa para los que no tienen carácter ni personalidad. Por otro lado, en España preferimos los sucedáneos a los originales, no se por qué.
-¿Cómo es que después de 27 años siguen arriba?
-Somos la banda española más importante de los últimos 25 años. Yo soy el mayor y tengo 45. Fíjese en gente como Bob Dylan o Van Morrison, superan esa edad y ahí siguen. Imagine lo que nos queda por hacer, y eso que España todavía cree que el rock es para adolescentes.