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Viernes, 28 de abril de 2006
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OVIEDO
Oviedo
Agustín de Luis recibe el alta médica 15 meses después de su salida de Seguridad
El ex jefe de Policía y Bomberos se reincorporará a su puesto aún con causas judiciales pendientes Deberá tomar posesión del nuevo cargo como asesor de Alcaldía en las próximas semanas
DE VUELTA. Agustín de Luis regresa a la actividad municipal. / MARIO ROJAS
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Vuelve. El polémico ex jefe de Seguridad Ciudadana, Agustín de Luis Criado, recibió a última hora del miércoles el alta médica tras más de 15 meses de baja en situación de baja laboral, según pudo confirmar ayer este diario.

El 7 de diciembre de 2004, el funcionario presentó su renuncia como jefe de Policía, Bomberos y Protección Civil. Llevaba ya un mes alejado de su puesto por razones médicas, en medio de las denuncias de oposición y sindicatos sobre las presuntas irregularidades en su gestión, varias de las cuales aún se dirimen en los tribunales.

«Mi capacidad de aguante ha llegado a su límite», afirmaba el funcionario en una carta dirigida al alcalde. Ese mismo día, Gabino de Lorenzo retiraba su confianza a Javier Sopeña, muy distanciado de De Luis, como concejal de Seguridad.

El alcalde, sin embargo, no dejó en la estacada a De Luis. De Lorenzo afirmó que confiaba en que la renuncia del funcionario sirviera de solución al conflicto laboral en el área, pero una semana más tarde anunció el nombramiento de Agustín de Luis como su asesor en materia de Seguridad.

Toda vez que ha recibido el alta médica, la lógica dicta que deberá tomar posesión del cargo de confianza en los próximos días. En caso de renunciar a la excedencia y el cargo, el funcionario debería volver a su mando, inspector jefe, que detenta desde hace 23 años.

En su caída interna pesaron a partes iguales la tenacidad de parte de los bomberos, la personalidad del propio De Luis y las cuitas internas del equipo de gobierno.

Durante los cuatro años en los que compartió la jefatura de Bomberos y Policía Local, acumuló denuncias públicas por presuntas irregularidades en la compra de munición y armas, en la labor de la Policía Judicial de paisano, en la ejecución de obras al margen del presupuesto y por negarse a cobrar tasas aprobadas por la Corporación.

La situación forzó al PP a abrir un expediente aclaratorio, que admitió algunas de ellas, pero que no calmó a IU (el PSOE no participó) ni al sindicato CSI. Ambos acudieron a la vía penal y presentaron sendas querellas.

Cuando De Luis fue a declarar ante el juez, calló; sólo a la salida, y ante las cámaras, se explayó. Dijo que todo lo había hecho por el bien del servicio y advirtió que el alcalde, el concejal y el teniente coronel de la Guardia Civil, entonces Pedro Laguna, había disparado en la galería de tiro, abierta irregularmente.

La frase tuvo un cierto efecto. Una primera querella, después de que el instructor apreciase indicios de prevaricación, fraude y malversación, fue archivada por la Audiencia. La segunda también sufrió un amago de archivo sin que hubiese siquiera instrucción, pero fue recurrida y el recurso admitido. Ahí sigue.

Con los tribunales pendientes, habrá nuevas razones políticas para la vuelta. Tal vez una sea el patente enfado del alcalde, que ve que el conflicto de Bomberos lejos de apagarse con la salida del de Mogarraz, persiste.



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