E n pleno siglo XXI, cuando los héroes de ficción son obra de la tecnología, la clonación o la mutación, el paladín español por excelencia -sin obviar a don Quijote-, ése que no tenía más superpoderes que su valentía y la espada, vuelve a luchar contra las injusticias cuando ya casi debería peinar canas. Ha pasado medio siglo desde que Víctor Mora diese vida al Capitán Trueno, un caballero medieval inspirado en el fervor que el dibujante sentía por las hazañas del Rey Arturo y el Príncipe Valiente y que entraba en el mercado español a mediados de los 50 haciendo clara competencia al 'El Guerrero del Antifaz', 'Juan Centella' o 'Roberto Alcázar y Pedrín'. Y consiguió ganar la partida.