El alto índice de accidentes la pasada Semana Santa no impidió que ante un nuevo puente, de tres días festivos, miles de conductores tomaran de nuevo al asalto las carreteras. La 'estampida', animada por las expectativas de buen tiempo, generó importantes retenciones a la salida de las grandes ciudades rumbo a las segundas residencias y lugares cercanos de esparcimiento y, en menor medida, hacia destinos costeros.
La intensidad de tráfico rodado se dejó notar desde primeras horas, y las carreteras de salida de Madrid y Barcelona registraban a las cinco de la tarde cien kilómetros de atascos en cada ciudad. Sevilla y, en menor medida, Valencia acusaron también complicaciones importantes.