Incluso desde la habitual mesura que suele presidir las declaraciones de la plantilla del Sporting, todos sus miembros admiten que su equipo vivió ayer una tarde grande frente al Valladolid, tanto por la entidad del rival como por sumar tres puntos que le acercan a la permanencia. Y eso pese a que el duelo ante los pucelanos se había torcido, en forma de bajas inesperadas, antes de su inicio. «Todos los cambios iniciales han sido obligados. Calandria y Juan habían estado con fiebre y tomando antibióticos durante la semana y Enguix, en el último entrenamiento del viernes, tuvo molestias», aclaró un Ciriaco Cano que, pese a lo abultado del resultado, compareció con ceño fruncido ante la prensa. De hecho, mantuvo un rifi-rafe con un periodista pucelano, al que exigió la acreditación antes de contestar a su pregunta.