La grada del campo número 1 de Mareo no es el lugar habitual en el que poder encontrar a José Ángel una mañana de domingo. Sobre el césped se encuentran sus compañeros del Sporting B, en el que hasta ahora siempre tenía plaza fija. Pero la llamada del primer equipo ha impedido que el central pudiera estar disponible para el partido. Un día antes, el sábado, en Valladolid, el de Piedras Blancas pudo cumplir el que era su sueño desde que llegó al juvenil rojiblanco en el verano de 2003 procedente de Real Oviedo: debutar con el Sporting.