No conocen diferencias de edad, sexo, clase social o formación. Los donantes de sangre forman una gran comunidad que quiere crecer en la sociedad española con su mensaje y actitud de solidaridad y civismo. Por ese motivo, el XV Congreso que ayer se clausuró en la ciudad concluyó con una demanda de un reconocimiento de su altruismo.
Como recordó Martín Manceñido, presidente del patronato de la Federación Española de Donantes de Sangre, el Real Decreto que regula la transfusión representa «un gran avance en la parte técnico y un retroceso gravísimo en la parte social porque margina a las hermandades y asociaciones de donantes». Una situación que intentarán cambiar para lograr un reconocimiento social que alimente la donación altruista.
La jornada de clausura también contó con una conferencia del periodista Ramón Sánchez Ocaña, que invitó a vivir de forma feliz «ya que es más saludable, el pesimismo es inútil».