La operación retorno del puente de mayo registró ayer en la red viaria nacional las retenciones habituales de entrada a las grandes ciudades. Sin embargo, los problemas fueron mucho más pequeños que en la operación salida, dado que los madrileños no regresan de manera masiva a casa hasta este martes.
Los primeros atascos comenzaron a producirse a partir de las 17 horas. Barcelona tuvo los embotellamientos más importantes, principalmente desde las carreteras de la costa. Los peajes de la AP-7 y los accesos por la C-32, C-16 y C-31 llegaron a concentrar hasta 40 kilómetros de coches parados.
Las retenciones hacia la capital catalana también afectaron en Gerona a la mismas C-31, C-35 y la N-2, y en Tarragona a la AP-7, donde llegaron a superarse los 15 kilómetros, y a la N-340.
La última operación especial de la Dirección General de Tráfico (DGT) antes de la entrada en vigor del carné por puntos también registró retenciones de retorno los accesos al País Vasco. Así, los cientos de vehículos colapsaron la autovía A-8 a su paso Laredo y Castro Urdiales (Cantabria) y la A-62, en su travesía por Burgos para incorporarse a la A-1 y la AP-1.
También hubo importantes atascos en las inmediaciones de Valencia, Alicante, Algeciras, Tarifa y Sevilla.