El catedrático de Prehistoria y director de las investigaciones arqueológicas que se desarrollan en la cueva de Tito Bustillo, Rodrigo de Balbín Behrmann, lamentó que «nadie me informe de nada» relacionado con el desarrollo del futuro museo vinculado a la cueva riosellana. El prehistoriador desconoce cuáles son los planes de la Consejería de Cultura del Principado acerca del nuevo equipamiento cultural porque carece de todo tipo de información.
«No sé absolutamente nada. Estoy convencido de que todas las noticias sobre este asunto las seguiré recibiendo a través de los medios de comunicación, porque yo normalmente tengo muy poca información», lamentó. No obstante, está abierto a compartir todos sus conocimientos. Rodrigo de Balbín ha elaborado varios anteproyectos museológicos sobre Tito Bustillo y en la actualidad es el científico que mejor conoce la cueva riosellana. En ella lleva trabajando más de tres décadas y, según sus propias palabras, «tanto lo que sé como lo que hice hasta la fecha sería de mucha utilidad».
Nuevas excavaciones
El próximo 22 de mayo retomará las investigaciones con su equipo habitual. Este año las dividirá en tres campañas. En esta primera, que se extenderá hasta la mitad de junio, pretenden excavar en «dos o tres sitios» de la entrada primitiva y original de la cueva, la covacha localizada el año pasado junto al geólogo Alberto Foyo. La segunda campaña se desarrollará a lo largo del mes de julio y consistirá en una serie de trabajos fotográficos, mientras que la tercera y última se reservará para el mes de septiembre. Su contacto con la caverna es permanente desde que en 1998 se retomaron las excavaciones. Por ese motivo y como es tradicional en Rodrigo de Balbín, también volverá en el mes de diciembre, «aunque de manera más informal».
Este pasado fin de semana realizó una visita didáctica junto a un grupo de alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alcalá de Henares, donde dirige la cátedra de Prehistoria. Estuvo acompañado por el profesor Javier Alcolea; el encargado de la cueva, Alfonso Millara, y otros guías. Se trataba de una de las acostumbradas visitas al arte prehistórico cantábrico en el que también incluyeron las cuevas de El Pindal (Ribadedeva) y Monte Castillo (Cantabria). En esta ocasión, pudo comprobar que Tito Bustillo se encontraba «más seca, aunque esta cueva no es perfectamente homogénea en su comportamiento. Unas veces la encontramos seca y otras más húmeda, pero eso es normal y no significa nada», dijo.
Espera sorpresas
Aún no sabe cómo se la va a encontrar cuando dentro de veinte días regrese a las excavaciones. Lo que sí espera son sorpresas. En cada campaña la cueva siempre aporta datos nuevos y este año confía en que no sea menos que en los anteriores. Sin embargo, lo que más le interesa es seguir confirmando su idea sobre la cueva. «Hoy en día tenemos una composición diferente. Estamos viendo un comportamiento distinto ya que podemos asegurar que éste fue un centro de habitación grande, de gran concentración y poblamiento», aseguró.
Rodrigo de Balbín también asistió durante el fin de semana a un congreso de psiquiatría que se desarrolló en el Gran Hotel del Sella. Además de enseñarles la cueva a los doctores, el profesor impartió una conferencia sobre arte rupestre. El objetivo final, estudiar el comportamiento mental de las personas en relación a la formación de imágenes y a la creatividad humana.