Nosotros, inquilinos sin ayudas para obtener un piso adecuado; nosotros, habitantes de un municipio que no se ocupa de nuestro ocio; nosotros, pequeños empresarios que no podemos levantar el comercio sin apoyo de la administración para que medren estos valles; nosotros, representantes de una estirpe de artesanos monolingüistas resistentes a la invasión; nosotros, izando esta bandera o aquella, indivisibles ambas; nosotros, dueños de una cultura -nada de indo, quede lo europeo- generadora de otras; humanos, al fin. Nosotros. Ah, y nosotras.