Como la fruta madura. Así ha caído el título de Liga en el huerto del Barça, cuya superioridad a lo largo y ancho de la temporada ha sido incontestable. Histórica. Tanto es así que podemos hablar de este campeonato 2005-06 como el menos emocionante -en lo que a la consecución del título se refiere- desde hace muchos años. Y es que el equipo de Frank Rijkaard ya ha conseguido en España lo que está a punto de lograr también en Europa: que sus rivales ya no rivalicen con él y, resignados a la evidencia, se contenten con ocupar el escalón inferior al que ocupan los blaugranas. ¿Cuánto tiempo, por ejemplo, llevan luchando el Valencia y el Real Madrid por el segundo puesto? ¿O hace cuántas semanas que ni siquiera los futbolistas más locuaces de estos equipos se atreven siquiera a bromear con la posibilidad de dar alcance al Barcelona?