Elena Segura estudió en la Escuela de Arte. Ahora ofrece junto con Isabel de la Sierra cursos de grabado. El último lo impartieron en la estación de autobuses la semana pasada.
-¿Hace mucho que ofrecen estos cursos?
-Hace dos años creamos el Grupo Cultural Entintarte y comenzamos con los cursos. Mientras tanto yo me dedico a producir mi obra.
-¿En su taller?
-No, en casa. Tengo una habitación habilitada. Nos gustaría montar un taller en Oviedo o en Gijón, pero aún no hay nada.
-¿Cómo definiría su arte?
-Me gusta el expresionismo, pero también utilizo el simbolismo. Me influyen muchas cosas, también el surrealismo y el impresionismo. Hago una mezcla, dependiendo del momento.
-También crea esculturas.
-Sí, de pequeño formato. Normalmente trabajo en barro. Hice un curso de piedra, pero para eso hace falta maquinaria y no dispongo de ellas. Lo tengo un poco abandonado.
-¿Cómo van los cursos de grabado?
-Muy bien, tienen muy buena acogida. Estamos contentas.
-¿Se plantean cambiar de disciplina?
-No, estamos centradas en el grabado, aunque dentro de él hay muchas técnicas.
-Pero no es muy apreciado, quizá porque el público piensa en un cuadro en blanco y negro.
-Claro, la gente lo relaciona con la imagen de los antiguos, como los grabados de Rembrandt, pero no tiene nada que ver. Se usan tintas de colores, también puedes mezclarlos utilizando varios tipos de papeles.
-¿Cuánto duran los cursos?
-Depende. Daremos uno en el museo de Bellas Artes de litografía que durará un mes. Otros, como el de punta seca, duran dos días. Depende del grado de dificultad.
-¿Los alumnos finalizan sabiendo hacer un grabado?
-Sí, es muy agradecido. Ellos se sorprenden de lo rápido que se hacen los de punta seca.
-Si tuviera que elegir con qué se quedaría, ¿con el grabado o la escultura?
-Es muy difícil. Una cosa es dibujar y otra es modelar, aunque la escultura también requiere dibujo.