Sus últimas líneas las redactó en su diario on-line dos días antes de morir. En ellas, Lucas S. reconoce abiertamente que «no debería estar aquí» y confiesa que acababa de intentar poner fin a su vida pero que, «digamos que una contingencia humana, ha vuelto a frustrar el poner fin a esto, justo cuando el resto de circunstancias eran idóneas». El escrito incluye un aviso para navegantes: «Se hace muy difícil con estas limitaciones acabar sin garantías de no pasar por momentos angustiosos, pero quede en la conciencia de quienes impiden la legalización de la eutanasia la carga de los sufrimientos innecesarios». La policía investiga ahora el contenido del blog del fallecido en la que exponía su caso y su postura favorable a la eutanasia e incluso pedir sin tapujos «ayuda exterior para poner fin a esta horrible tortura»