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El nuevo teatro en asturiano
El teatro asturiano ya no es sólo costumbrista. Los nuevos dramaturgos están renovando una escena que sigue siendo complicada para la llingua, pero a la que se unen cada vez más compañías
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No es extraño que el teatro sea protagonista de la Selmana de les Lletres. Porque los textos escritos en asturiano pisan cada vez más las tablas. Autores como Adolfo Camilo, Roberto Corte o Chechu García hacen que las voces de los actores no suenen ya sólo a teatro costumbrista, sino que aborden en la escena otros temas más actuales alejados del balagar de hierba y las vacas. Aún así, el castellano sigue mandando en el arte de Talía con sello astur. «La dificultad del teatro en asturiano es que mucha gente piensa que sólo existe el costumbrista, y ya no es así», dice Silvino Torre, actor afincado en Gijón que ha actuado en asturiano con compañías que van desde Barataria a Nun Tris.

Lo que apunta ocurre y todos los actores lo constatan, por su puesto que sin restar valía a ese teatro costumbrista con un público muy fiel que conoce perfectamente la Compañía Asturiana de Comedias que dirige Eladio Sánchez. Eso sí, Lalo aclara que el asturiano que emplean en sus representaciones no es en absoluto el de la Academia de la Llingua. «El nuestro es un asturiano coloquial, el que habla la mayor parte de la gente», dice Sánchez sin temor a las críticas y satisfecho de su elección lingüística. Su compañía ha pasado mil avatares y tiene una larga historia, de la que la última etapa se inició hace veinte años. Dice que durante todo ese tiempo ha contado con el respaldo del público, aunque quizá no demasiado joven. «Nosotros tenemos un público más bien adulto, aunque a veces se incorporan algunos jóvenes y se quedan sorprendidos», dice Eladio Sánchez, quien revela la buena salud de este estilo en el hecho de que allá donde va con los suyos, llenan.

Pero esta forma de subirse a las tablas no es ya la única. Bien lo sabe Lluis Antón González, actor y director de Telón de Fondo, grupo que realiza todos sus espectáculos en asturiano. Es la única compañía no costumbrista que lo hace, porque el resto alternan la lengua de Cervantes en sus espectáculos. Telón de Fondo es un grupo amateur que lleva en escena desde 1973. Ha empleado la llingua con todos los palos, desde la comedia al teatro para niños, desde autores clásicos hasta contemporános, desde lo más actual al costumbrismo. Dice que el público recibe con agrado las funciones en llingua asturiana, pero asegura que quizá es más difícil vencer algunas reticencias de los programadores, que por otra parte resultan ser entidades públicas como ayuntamientos. «Dentro de los programadores los hay favorables y contrarios, ahí sí que podemos encontrarnos con algún rechazo», sostiene.

Lluis Antón González afirma que hay muy buenos autores en asturiano, una opinión que no comparte Eladio Sánchez, que confiesa que los libretos que llegan a sus manos no le provocan el más mínimo entusiasmo. «Algunos de los que me llegan no me convencen mucho, parece que quieren plantear temas sociales, denunciar problemas de drogas, laborales...», afirma. Claro que lo que para Sánchez es defecto es para otros virtud, como Silvino Torre, que aporta como ejemplo la obra 'Gasolina con capullos', de Roberto Corte y Chechu García, de lo que es el teatro actual escrito en llingua. En este caso aborda la temática de la inmigración. Aún así, Torre sostiene que los dramaturgos siguen siendo pocos, que si bien hay gente nueva, para que las compañías decidan cambiar el castellano por el asturiano deberían ser más.

De hecho, ningún grupo profesional, como apunta el actor Toño Caamaño, ha optado por dedicarse en exclusiva a funciones en asturiano. En parte porque, como subraya su colega Torre, eso cierra en cierta forma el mercado, «porque de mano sabes que te vas a quedar sin hacer representaciones fuera de Asturias».

Aún así, la evolución en los últimos años ha sido claramente al alza. Y el público, tanto niños como mayores, lo agradece, según apunta Caamaño, quien sin embargo reconoce que quizá es más difícil conseguir funciones. «Se mueve menos dinero, es más difícil que te contraten, porque aquí no hay un plan específico, como sí existe con el catalán o el euskera», añade.

Así las cosas, quizá sea difícil, como apunta Eva Vallines, mejor actriz de 2004 por 'Hasta que la boda nos separe', que los grupos se decidan por elegir montajes en llingua. «Yo creo que la apuesta de futuro es que las compañías se atrevan, porque los textos los hay», detalla la intérprete, que pide un compromiso del Principado que contribuya a que la situación mejore.

Claro que todos coinciden en que para que mejore la situación del teatro en asturiano debe mejorar también la del teatro en general, ese permanente enfermo que nunca va a morir porque «es una necesidad antropológica», en palabras de Lluis Antón González. Ese enfermo en crisis, dicen, necesita de más de un empujón. Dicho de otra forma y en palabras de Toño Caamaño: «Lo primero que hace falta es la oficialidad, luego un circuito de teatro por las escuelas, otro exclusivamente en asturiano y por último que los programadores lo tengan en cuenta». Con eso basta, porque la nota que le ponen todos a lo que se hace en Asturias es alta: «Vamos a darle un notable alto, aunque con los medios de que disponemos bien se merece un sobresaliente», afirma González.



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