elcomerciodigital.com
Sábado, 6 de mayo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES


ASTURIAS
Asturias
Liberado un ganadero natural de Ribadesella tras ocho días secuestrado en Colombia
Salvador Somoano Otero, nacido de Sardéu, permanecía retenido por la guerrilla al suroeste del país
LIBERADO. Salvador Somoano Otero, en Colombia. / E. C.
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Salvador Somoano Otero, ganadero colombiano de origen riosellano, fue liberado el pasado miércoles después de haber estado secuestrado durante ocho días en la selva. El ranchero fue rehén de la guerrilla colombiana, del Ejército de Liberación Nacional (ELN). La noticia de su liberación fue difundida ayer por los sobrinos que aún residen en Ribadesella y que siguieron su retención con desasosiego hasta el feliz desenlace. Según declaró al canal Caracol de Colombia, sus secuestradores lo liberaron al comprobar que «no era una persona de recursos y que se habían equivocado».

En declaraciones realizadas ayer a EL COMERCIO, Salvador Somoano confirmó que los ocho días de secuestro fueron «muy malos. Caminamos por el monte todas las noches y dormíamos por el día bajo plásticos. Nunca estuvimos un día entero en el mismo lugar».

Pese a reconocer que el trato humano fue bueno, lo cierto es que las adversas condiciones del terreno, a más de 3.500 metros de altitud cerca del volcán Puracé, hicieron muy difícil su estancia forzada junto a los guerrilleros. «Hacía mucho frío, siempre estábamos mojados y no nos podíamos cambiar de ropa, pero nunca nadie me maltrató. Eso sí, la alimentación era muy mala», relató Salvador. Los secuestradores le liberaron el pasado miércoles y a partir de ese instante tuvo que caminar más de diez horas hasta encontrarse de nuevo con la civilización.

Ocho días antes, cuando en una camioneta y acompañado por uno de sus trabajadores se acercaba a su rancho de 'Las Margaritas' en el municipio de Sotará, departamento de Cauca, fue asaltado en plena carretera por cuatro personas que portaban «armas largas». Les obligaron a subirse a la parte posterior del vehículo y a unos diez kilómetros de distancia «nos hicieron cambiar de carro».

Presión militar

A partir de ese momento se inició esta aventura por territorios totalmente desconocidos para este riosellano. Acontecimiento que por suerte tuvo un final feliz. El hacendado reiteró que no se pagó rescate por su liberación, aunque los insurgentes habían planteado durante los primeros días de su secuestro una exigencia económica imposible de satisfacer.

Agregó que cree que los guerrilleros le permitieron regresar «porque estaban presionados por la presencia militar y porque hubo gestiones internacionales» que no especificó y que también confirmaron algunos de sus familiares en Ribadesella.



Vocento