Tras más de dos años con siete miembros, e incluso algún periodo con seis, la Corporación de Prácticos del Puerto de Gijón recupera una plantilla de ocho personas, acordada como idónea con la Autoridad Portuaria, que es la titular del servicio.
El pasado día uno de mayo empezó a trabajar en El Musel, en régimen de prácticas, como inicialmente es preceptivo, Javier Sagarribay Polo, capitán de la marina mercante nacido hace 36 años en Bilbao, aunque casado y afincado en Gijón.
Sagarribay empezó a navegar como alumno en 1996 y últimamente mandó buques de mercancías peligrosas. Como capitán atracó en Gijón durante los últimos años a bordo de asfalteros como el 'Mar Victoria' o el 'Mar Paula'.
Marcelino Fernández, presidente de la Corporación de Prácticos del Puerto de Gijón, explicó a EL COMERCIO que el requisito fundamental para acceder al practicaje es ser capitán de la marina mercante, con la titulación y días de mar que eso implica, y tener experiencia mínima de dos años al mando de buques de más de 1.500 toneladas de registro bruto.
A partir de ahí, hay que superar los exámenes que aproximadamente dos veces al año convoca la Dirección General de la Marina Mercante, primero en Madrid, sobre temas generales de navegación, y luego en el puerto al que opte el candidato. Para superarlos tiene que demostrar cualificación profesional y un buen conocimiento del puerto elegido.
Al parecer, la vacante de El Musel interesó a seis examinandos, tres de los cuales superaron las pruebas realizadas en Madrid. No obstante, sólo Sagarribay, entre los tres referidos, se presentó a la evaluación de Gijón, al menos uno de ellos por acceder a otro puerto que había presentado como preferido.
A partir del pasado uno de mayo, el nuevo práctico en prácticas, como es correcto denominar la circunstancia, aunque resulte redundante, asistirá a las maniobras de entrada y salida en El Musel que dirigen sus compañeros titulares, e irá asumiendo, poco a poco, la responsabilidad de algunas operaciones.
Los prácticos, que hacen inicialmente la función de tutores, deben emitir, en el plazo mínimo de dos meses y habitualmente no superior a seis, un informe a la Autoridad Portuaria sobre el aprovechamiento y aptitud del aspirante, que pasa a ser miembro titular de la Corporación si dicho informe es favorable.
Marcelino Fernández, que es práctico de El Musel desde 1982, dijo que, al menos desde esa fecha, no existe precedente en Gijón de un aspirante que fuese rechazado tras el periodo de prácticas.
Sagarribay se mostró muy satisfecho con la expectativa que se le plantea, ya que la falta de dotación humana en los barcos y la escasa cualificación de algunos tripulantes procedentes de países poco desarrollados hacen que el ya de por sí duro trabajo en la mar se agrave.