LA amplia victoria de los conservadores en las elecciones municipales del Reino Unido ha confirmado los malos presagios anunciados para el laborismo de Tony Blair, cuyo Gobierno acusaba ya un fuerte desgaste al que tampoco es ajeno el desplome de la popularidad de su primer ministro. El instinto político de Blair ha hecho, no obstante, que el líder laborista no perdiese ni un minuto en anunciar una remodelación de su Gabinete, reducida, pero de gran calado, en un intento de retomar la iniciativa y frenar la caída en las encuestas. La pérdida de 18 importantes municipios y de 263 concejales, sin alcanzar el hundimiento absoluto del laborismo que anunciaban algunos sondeos, ha encendido las señales de alarma en un partido que ve cómo el joven líder conservador, David Cameron, con un 40 % de votos, se perfila como una temible alternativa al laborismo.
En el nuevo Ejecutivo laborista hay, desde luego, sitio para la sorpresa. Como lo ha sido la salida del 'Foreign Office' del influyente Jack Straw, quien pasa a ser nuevo portavoz laborista en los Comunes tras ser sustituido por la ministra de Medio Ambiente y Asuntos Rurales, Margaret Beckett. Geof Hoon, tras segregar del Ministerio de Exteriores al que en adelante será el Ministerio de Asuntos Europeos, ocupará la nueva cartera creada y John Reid, antes ministro de Defensa, va ahora a Interior para ser sustituido por el titular del Tesoro, Des Browne. La caída de Straw, uno de los rostros del Gobierno mas asociados a la participación del Reino Unido en la guerra de Irak, pero también más leales a Blair, confirma la necesidad del 'premier' británico de soltar lastre a toda costa en ese cada vez más espinoso terreno. Y entre quienes mantienen su puesto se encuentran la discutida ministra de Salud, Patricia Hewitt, y también, sorprendentemente, John Prescott, confidente y estrecho asociado político de Blair, pero en la picota política tras revelarse su 'affaire' extra-conyugal con una secretaria del ministerio.
Blair ha enviado señales de cambio muy claras con la creación de un Ministerio para Europa, adjudicado a un hombre de mucho peso político, lo que indica su extremado interés por la UE y su consolidación, aunque la promoción a Defensa de Browne, considerado muy cercano a Gordon Brown, sucesor seguro de Blair, centra la atención en una fecha -la del anunciado relevo- que sigue siendo un misterio.