La iglesia parroquial de Santa María Magdalena, en Ribadesella, se quedó pequeña para albergar la gran cantidad de personas que quiso despedir a Rubén López Cueto, el guarda de Medio Ambiente fallecido el pasado miércoles tras sufrir un accidente con su vehículo y despeñarse por un precipicio en la sierra del Cuera. La familia del guarda parragués estuvo acompañada por amigos y compañeros del fallecido, además de por diversas autoridades locales y regionales.
Rubén López Cueto desapareció el pasado miércoles. Había participado en un rececho al lobo con más compañeros de la guardería, pero a las dos de la tarde no compareció con los demás en el punto de encuentro, lo que hizo temer que le hubiera ocurrido algo. La realidad fue que Rubén estaba en la pista de La Austeriza, en Ruenes (Peñamellera Alta), cuando su coche -un todoterreno Suzuki- se salió de la trazada y se precipitó por una ladera en una pronunciada pendiente. El cuerpo del guarda salió despedido y apareció a 140 metros del lugar del accidente, mientras que el vehículo llegó mucho más lejos, a 400 metros.
El complejo rastreo se prolongó durante horas y fue poco antes de la medianoche del miércoles cuando el cuerpo sin vida de Rubén López Cueto fue hallado en esa zona de complicado acceso que, además, se encontraba en obras, ya que en la pista se está vertiendo hormigón para evitar que resbale el ganado.
Al funeral de ayer en Ribadesella asistieron, entre otros, el consejero de Medio Ambiente, Francisco González Buendía; la viceconsejera, Belén Fernández; el director general de Recursos Naturales, Cristino Ruano, y el director del parque de los Picos de Europa, Rodrigo Suárez Robledano, así como alcaldes de los concejos del Oriente y otros representantes municipales.
No faltó el Grupo de Montaña Mofrechu, del que Rubén era su portavoz oficial y que le tributará un homenaje en una de sus próximas salidas. En la misa actuó, por otro lado, el Coro Manín de Lastres, que dio con sus voces mayor emotividad aún al acto fúnebre.
Rubén López Cueto tenía 44 años y era natural de Arriondas, pero hacía tiempo que residía en Ribadesella. En esta localidad había contraído matrimonio con María Dolores Miranda Alonso, abogada y ex concejala del Partido Popular en el Ayuntamiento riosellano. La pareja tiene dos hijos, Manuel y Claudia.
Muchos amigos
Rubén López también deja muchos amigos. No sólo los compañeros de la guardería de Medio Natural -en la que había ingresado en 1989- y de Mofrechu, sino también entre los pastores y ganaderos de la sierra del Cuera, que tras conocer la noticia de su fallecimiento fueron todos una sola voz para lamentar profundamente su pérdida. Muchos de ellos habían tratado personalmente con el guarda parragués y coincidieron en calificarle como «un buen profesional» y «una persona muy correcta que nunca tuvo problemas con ningún pastor».