-EL COMERCIO adelantó que la dirección del PSOE ya tiene decidido que Areces sea de nuevo el candidato para Asturias. Como presidente del partido ¿Qué le parece?
-Me van a perdonar mis compañeros asturianos, porque mi intención no es inmiscuirme, pero creo que es necesario valorar lo que se ha hecho en los últimos años de su mandato. Es un buen presidente y, por tanto, estoy convencido de que será un buen candidato.
-¿Zapatero pasará a la historia como el presidente que acabó con ETA?
-Creo que este Ejecutivo va a pasar por muchas cosas. Es difícil saber lo que va a pasar con el proceso de paz. Nunca, en la historia de España, se han presentado condiciones tan buenas como para favorecer el fin de la violencia, aunque nada está garantizado. Será un proceso largo y difícil. Zapatero es un hombre valiente que cuenta con el respaldo de la opinión pública y el apoyo, con más o menos reservas, de todos los grupos políticos. Pero pasará a la historia por signos de identidad claro, como el respeto que se ha ganado España por la retirada de Irak, la reforma del Estado de las autonomías, los nuevos derechos civiles, o la ley de dependencia.
-¿Esperaba una oposición del PP tan crispada?
-No me sorprenden en absoluto. Llevo muchos años en política y sé positivamente cuál es la actitud del PP cuando pasa a la oposición y, sobre todo, cómo ha pasado después del 14 de marzo. En el fondo, al PP le sigue costando aceptar esos resultados. La política de crispación que define su estrategia no es muy diferente a la que ejerció Aznar cuando era jefe de la oposición.
-¿No le ha tirado los tejos el presidente del Gobierno para recuperarlo como ministro?
-(Risas). Ya se ha pasado el arroz para mí. No tengo ya esa ambición. Sólo tengo palabras de agradecimiento a Zapatero por haber contado conmigo para ser el presidente del partido.