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Lunes, 8 de mayo de 2006
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MOTOR
 Actualizado: 2.08 p.m.
 
EDICIÓN IMPRESA
 
GESTO. Fernando espera a que Schumacher se baje de su Ferrari para felicitarle por el triunfo. / EFE
Motor
Michael Schumacher se niega a envejecer. Se resiste a sucumbir al influjo del prejubilado, según el cual la tendencia consiste en dejarse ir, en conceder ventaja al viento de los días. Se trata de una constante social que condena al decaído, al deprimido, al débil. Y algo más, al veterano. El alemán ha negociado con su ego, ha colocado en la balanza el carné de identidad y las ganas de competir y ha resuelto a favor de la pelea.
 
Fernando Alonso era feliz por sumar ocho puntos más en su casillero, pero en su fuero interno seguro que notaba la misma sensación de desazón e intranquilidad que tuvo cuando acabó la carrera de Imola el año pasado. Ahora, la presión ha cambiado de acera. Se ha mudado al lado de Renault y, sobre todo, de Michelin, que, si quiere despedirse de la Fórmula-1 con una victoria total, tendrá que espabilar, ya que Bridgestone ha recuperado el brillante nivel de 2004.
DESDE EL BOX DE MCLAREN
«Fernando hizo un carrerón en un gran premio que pintaba muy mal y que perdió en el segundo repostaje. McLaren terminó cuarto, pero estoy satisfecho porque, aunque hemos quedado fuera del podio, estamos muy cerca de los de arriba en cuanto a tiempos.
El resultado de los dos últimos grandes premios ha dado un cambio importante al panorama de la Fórmula-1 en esta temporada. Si en los comienzos parecía que el finlandés Kimi Raikkonen (McLaren) iba a ser el gran rival de Fernando Alonso, ahora, con el resurgir de Ferrari, los Renault tendrán que dar un gran paso adelante si no quieren que los de rojo les pisen los talones.
Caminaba raudo el asturiano Fernando Alonso hacia el aeropuerto, próxima parada en Oxford destino Montmeló el siguiente fin de semana, cuando el 'paddock' que desmontaban a toda prisa los empleados de todos los equipos se sacudió con unas declaraciones de Bernie Ecclestone. El propietario del negocio arremetió contra el piloto asturiano y, sobre todo, contra el patrón de McLaren, Ron Dennis.
 
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