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Lunes, 8 de mayo de 2006
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ASTURIAS
Asturias
El Consejo Regulador venderá en verano la crema de Cabrales con denominación de origen
Estará elaborada únicamente con queso y agua y «no llevará nada más, ni conservantes ni especias»
PRUEBAS. Eva María Gutiérrez muestra la crema envasada. / D. E.
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La primera crema de Cabrales con denominación de origen comenzará a venderse este verano. Al menos, ese es el objetivo del Consejo Regulador, presidido por José Bada: «La elaboración de la crema de Cabrales estaba sin reglamentar y esperamos poder hacerlo para este verano». Ante la venta «ilegal» de este producto con el nombre de Cabrales sin contar con el permiso del Consejo, que es quien tiene registrada la denominación, decidieron tomar medidas.

Aunque aún están en pruebas, ya han decidido cómo se comercializará. «Está pensado para tarros de cristal de unos 200 gramos», precisa Bada. También han tenido en cuenta la venta al por mayor para los restaurantes y en hacer un envasado especial de mayor tamaño para ellos. Por el momento, son tres los elaboradores que fabrican esta crema en las instalaciones de la Fundación para la Promoción y Difusión del Cabrales, donde disponen de una máquina de una antigua asociación, ya desaparecida. Una vez salga adelante, podrán utilizarla también los cuarenta elaboradores del concejo.

Será un producto totalmente natural. La crema, que llevará la denominación, está elaborada únicamente con queso y agua. «No le añadimos nada, ni conservantes», asegura Bada. «El queso ya se conserva mucho tiempo y no tiene por qué llevar otras cosas», añade, al tiempo que explica que lo que quieren ofrecer es «un producto natural que sale de otro producto natural». Por eso, tampoco llevará ningún tipo de especia.

Bada defiende que, una vez que lleve el sello del Consejo Regulador, «será de más confianza para el cliente». Algo que, entiende, no sucede ahora. «La gente no sabe realmente de qué está hecha la crema», añade. Por ello, cree que los elaboradores «deben concienciarse». Considera que ya tienen bastante trabajo y esto les da aún más, pero «si es algo para que sea más rentable, por qué no».

Los elaboradores del queso de Cabrales han luchado durante años para lograr la denominación de origen y disponer de unas etiquetas que garanticen que el producto que se está vendiendo es auténtico Cabrales. Uno de los problemas al que se enfrentan ahora es a la venta del queso en los comercios donde, muchas veces, se parten las piezas y se envasan sin ponerles la identificación necesaria. El Consejo Regulador quiere que los comercios identifiquen claramente el producto con el correspondiente sello que informe del registro sanitario, el número del elaborador y la denominación de origen.

Sin etiqueta

Para ello, desde hace dos años la Fundación ofrece a los elaboradores la posibilidad de que hagan uso de una máquina que permite dividir las piezas en varias porciones y contraetiquetar con el sello de la denominación de origen cada uno de los trozos. Todas las cuñas llevan impreso el nombre de la quesería avalada por el Consejo Regulador, el tipo de leche con el que se elaboró y toda la información que el consumidor debe tener en cuenta para pedir responsabilidades, en el caso de que hubiera problemas.

Sin embargo, denuncia Bada, aún así se ven en el mercado cuñas que no disponen de este sello. «Si no llevan la etiqueta y ofrece algún problema, no podemos saber a qué quesería pertenece y ni siquiera si se trata de Cabrales», apunta Bada.



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