Son los primeros en llegar. Viajan en cajas de cartón y se apilan en rincones estratégicos, esperando a que quienes les han dado vida bajo las tapas hagan los últimos kilómetros de América al Salón. Una vez juntos, los autores y sus libros, que encierran intrigas palaciegas y callejeras, amores apasionados, presentes imaginados y pasados revisitados, versos y tangos, condensarán en Asturias el mayor retrato colectivo de la actual literatura escrita en castellano. La aventura, novena ya del Salón del Libro Iberoamericano, comienza mañana con un invitado de excepción, el humor, pero ayer, a primera hora, ya ofrecía, en el Centro de Cultura Antiguo Instituto (CCAI), de Gijón, los primeros sonidos del futuro escenario. Maderas de varios colores, sometidas a tacos, tornillos y martillos, para ser escaparates y respaldo de las historias que poblarán las horas de los seis días posteriores, empezaban a dar forma a la cita que aguarda con todas las letras.