Decretar un paro biológico es siempre una decisión polémica. Los pescadores asturianos eran partidarios de mantener cerrado el caladero y cuando la Unión Europea decidió levantar la veda impuesta el pasado año, ante el catastrófico resultado de la campaña, la propia Consejería de Medio Rural y Pesca expresó excepticismo. Los topes admisibles de capturas aplicados por los ministros de pesca comunitarios para este año, muy inferiores a los de campañas anteriores, pusieron de manifiesto la necesidad de reducir las capturas para evitar la desaparición total y definitiva del bocarte.
Ahora nadie se atreve a pronosticar lo que ocurrirá en los próximos días, pero buena parte de los pescadores españoles considera que los altos costes y la escasez de pescado aconsejan aplicar un paro biológico, que podría tener mes y medio de duración, hasta principios de julio. En ese momento, muchos cerqueros podrán ya buscar alternativa rentable en la costera del bonito.