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Martes, 9 de mayo de 2006
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OPINIÓN
OPINIÓN EDITORIAL
Reglas de juego
EL Gobierno tripartito de Cataluña afrontará la convocatoria y celebración del próximo referéndum de ratificación del nuevo 'Estatut' en medio de un fehaciente conflicto entre sus socios, agudizado tras la decisión de Esquerra Republicana de Cataluña de votar 'no' al nuevo texto jurídico.

La dirección Ejecutiva del Partido Socialista de Cataluña (PSC) ofreció ayer una imagen de división de opiniones sobre la mejor manera de abordar el tramo final de la legislatura y el trascendental referéndum estatutario aunque, en última instancia, se impuso el criterio de los partidarios de aplazar la inevitable convocatoria de nuevas elecciones, al menos al día siguiente de la consulta popular.

Entra en lo posible que la decisión expresada ayer por el secretario general del PSC y ministro de Industria, José Montilla, de descartar la convocatoria anticipada de comicios autonómicos y sugerir una eventual «reflexión» en este sentido tras el referéndum, obedezca a razones de oportunidad relacionadas con el calendario político más que a un convencimiento real sobre la estabilidad del tripartito. Intentar guardar las formas durante las semanas que faltan hasta el día de la consulta a los ciudadanos puede lograr camuflar el profundo desencuentro de las fuerzas políticas catalanas sobre el contenido del 'Estatut', y frenar los eventuales efectos negativos en la actitud de los votantes el día del referéndum.

El juego democrático y la fórmula de gobiernos en coalición tienen también sus reglas y unas líneas rojas que no deben vulnerarse so pena de perder la credibilidad y el respeto de los ciudadanos. Y no encaja dentro de ese marco de respeto a las reglas de juego que un Gobierno de coalición -nacido de un pacto para elaborar un nuevo estatuto- llame a los votantes a una consulta de ratificación con uno de sus socios (que tiene seis consejeros en el Ejecutivo) decidido a votar en contra del texto. Escenificar una crisis de Gobierno para que ERC pueda salir de la coalición, mientras de forma provisional PSC e ICV gestionan la fase previa al referéndum, sería una fórmula de afrontar esta delicada situación mucho más respetuosa, tanto para la propia institución como para los ciudadanos.



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