Los dos años de Constantino Méndez al frente de la Delegación del Gobierno en Madrid han estado marcados por sus diferencias con la presidenta regional, Esperanza Aguirre.
El desacuerdo más duro entre ambos se produjo el pasado mes de febrero cuando desde la Delegación del Gobierno se cifró en 110.000 los asistentes a la manifestación de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), mientras que la Comunidad aseguró que se acercaba al millón y medio. Aguirre dijo entonces que Méndez era un «sectario» y le acusó de haber «ofendido a los madrileños y a todos los españoles» con las cifras, a lo que el delegado del Gobierno contestó que «cree el ladrón que todos son de su condición» explicó el método que sigue la Policía para hacer estos cálculos.
Méndez, que fue nombrado Delegado del Gobierno el 23 de abril de 2004, ha tenido, por contra, una buena relación con el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, con quien ha colaborado en proyectos de seguridad y de quien dijo que era «una persona receptiva para tratar» de estos asuntos.
El que fuera secretario de Estado para la Administración Pública entre los veranos de 1994 y 1995, en uno de los últimos Gobiernos de Felipe González, nació en 1950 en Pontevedra, y es técnico de la Administración del Estado.
Durante sus dos años de trabajo al frente de la Delegación del Gobierno en la capital centró buena parte de su labor a la lucha contra las bandas latinas juveniles y el crimen organizado y a la incorporación a la región de alrededor de 3.000 nuevos agentes.