elcomerciodigital.com
Martes, 9 de mayo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES


SOCIEDAD Y CULTURA
MARTES SIN PÁJAROS
Malvivo
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

ERA una camarera que tenía ojos de rinoceronte y labios extremadamente solícitos. Parecía salida del último libro de Gonzalo Torrente Malvido (Puro cuento, Ediciones Amargord). A Torrente Malvido, hijo fúnebre del gigante Torrente Ballester, le llamaban en Los Madriles Torrente 'Malvivo'. Quizás esta camarera, cuando nadie la veía, bebía tanto como Malvivo/Malvido, y por eso tenía los ojos que tenía, focos apagados de un rinoceronte que sugiere con sólo mirarte: 'La última, y nos vamos'. Torrente Malvido se preguntaba en algún libro o libelo: '¿Por qué siempre se dice la última y nos vamos?'. Esta camarera no se preguntaba nada, porque sus ojos no eran interrogativos; sin embargo, parecía pedirte cosas extrañas con sólo mirarte. Igual Torrente Malvido escribe como escribe debido a camareras como ésta. Yo no lo sé, el escritor nunca sabe nada, y por eso decidí preguntarlo.

Tus ojos parecen declarar que estamos en la selva, oye. Sí, es que estamos. ¿Has leído a Torrente Malvido alguna vez? Vivo lo suficientemente bien como para no tener que leer nada en absoluto. ¿Bebes ginebra cuando nadie te ve? Bebo agua cuando nadie me ve, la ginebra la tomo siempre en compañía, igual que el amor. Yo no sé por dónde se toma el amor, oye. Pues se toma por los ojos. ¿Ah!,, bien, entonces es idéntico a la lectura.

Sí, podría decirse que es idéntico a la lectura, pero no emborracha. Yo sé poco del amor, pero creo saber lo suficiente de ojos y miradas. Me parece bien, Michelín. ¿Te gustaría que te prestase el último libro de Torrente Malvido? Bueno, por probar supongo que no pierdo nada. Yo creo que, a partir de entonces, quizás comiences a mirar de otro modo. Pero yo no quiero mirar de ningún otro modo, Michelín. ¿Y por qué? Porque entonces tendré que comenzar a cobrar mucho más por las consumiciones.

Me fui del bar mirándome los zapatos, que es como uno termina marchando del lado de determinadas fieras. Alguien decía que Torrente Malvido caminaba igual por los Madriles de sus infiernos.



Vocento