Todo estuvo milimétricamente calculado. La persona o personas que colaboraron con la muerte de Jorge León, el pentapléjico vallisoletano que apareció muerto tras pedir una mano que le ayudara a morir, aprovecharon los cambios de turno de las cuidadoras que lo atendían para sedarlo antes de apagar el respirador que lo mantenía atado a la vida. Un vaso aparecido junto al cadáver, que está siendo analizado en busca de algún tipo de sedante, puede constituir una de las pruebas definitivas de lo que para la Policía no arroja ya ninguna sombra de duda.