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Viernes, 12 de mayo de 2006
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 Actualizado: 1.45 a.m.
 
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FRUSTRACIÓN. Nacho Orviz, en uno de los intentos de hacer cumbre en el Dhaulagiri. / E. C.
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Ha vivido y revivido el intento fallido de coronar el Dhaulagiri con una sensación extraña. No se siente un perdedor, pero sí un vencido. Los últimos días de espera en Katmandú, a donde Nacho Orviz y sus compañeros de expedición llegaron el domingo pasado, no han sido capaces de mitigar del todo «esa rabia que te queda dentro», pero sí le han dejado tiempo para reflexionar, para reconstruir en su mente los hechos. Una y otra vez. Y el alpinista gijonés siempre llega a la misma conclusión: «Yo sí podía. No me fallaron las fuerzas, pero la montaña me venció».
 
No será en el entonces vetusto Pabellón Municipal de Deportes, donde las sillas de ring destilaban un rancio olor a humo -algo que siempre acompaña al boxeo-, sino en un recinto más moderno como es el Palacio de Deportes, donde el gijonés Alfonso Sánchez peleará, en la velada que comenzará a las diez de esta noche, por el Campeonato de España del peso supermedio con Rubén Díaz como rival. Será el combate de fondo de una reunión en la que también se disputarán varias peleas de aficionados y una femenina.
Rafael Nadal, número dos mundial, derrotó ayer al británico Tim Henman, por 6-2 y 6-2, y se clasificó para los cuartos de final del Masters Series de Roma 2006, donde hoy jugará con el chileno Fernando González. Nadal suma 50 partidos consecutivos ganados sobre tierra batida, por lo que está a tres victorias del récord del mítico argentino Guillermo Vilas.
En el precinto del Cares se comentaba ayer que «la mosca de salmón», único cebo que se permite los jueves en los ríos asturianos, sigue sin calar entre los deportistas. En el Narcea, la frase era otra: «como casi todos los jueves, no hubo nada». Eso sí, mucha agua, como consecuencia de una riada. Y así en el resto de los ríos salmoneros asturianos.
 

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