La Audiencia Nacional investiga una serie de transferencias multimillonarias realizadas por Fórum Filatélico, desde 2001 hasta la actualidad, a sociedades radicadas en varios paraísos fiscales, como las islas del Canal de la Mancha -de soberanía británica-, Gibraltar, Andorra y Suiza. Por otro lado, la Fiscalía Anticorrupción, una vez levantado ayer el secreto del sumario, acusa tanto a los principales responsables de dicha firma como a los de Afinsa de un delito de estafa, además de otros cinco, por considerar que «engañaron» a sus clientes tanto con el valor real de los sellos que les ofrecían como con la cantidad de los mismos que contrataban.
En Asturias los principales afectados ya empiezan a tomar medidas. Los bufetes de abogados de la región recibieron ayer cientos de contratos de clientes que pretenden asesorarse para futuras acciones legales. Alguno de estos afectados había invertido hasta 1,2 millones de euros.
De manera paralela, aunque en menor medida, también han seguido presentándose denuncias en las comisarías de Policía. Ayer ya había presentadas 16 (9 en Oviedo, 5 en Gijón, una en Mieres y otra en Siero). En la mayoría de los casos se trata de clientes de Afinsa, y el importe total por el que se presentaron estas denuncias es de 301.123 euros. Eso pese a que las asociaciones de consumidores y las propias administraciones han recomendado informarse y apuntarse a una lista de afectados con el fin de, en un próximo futuro, llevar a cabo acciones legales conjuntas.
En cuanto a las investigaciones, como en todo caso de presumible fraude a gran escala, la principal sospecha de jueces, fiscales y policías es que parte del dinero habría sido sacado fuera del país. La Agencia Tributaria detectó cinco años atrás que Fórum Filatélico no realizaba sus compras de sellos de forma directa, sino a través de sociedades instrumentales (Creative Investments, Stamps Collectors y Atrio Collections) que tenían un mismo domicilio social fuera de sus sedes, y de algunos proveedores «con perfiles sospechosos», según la Fiscalía. Estos fueron, entre 2001 y 2002, dos empresas de Andorra (Gem Art y Primagen), y a partir de 2003 otra firma canadiense con sucursal en Ginebra (Primadart).
Más sociedades
En todos los casos, ingresaron cantidades muy elevadas con recibos de formato idéntico, como también pasó en 2001 con una instrumental holandesa (Wec Netherland), que facturó «importes muy superiores a los sellos que realmente enviaba». Después fueron revendidos a un único cliente (la firma Watson Philatelics), domiciliado en Gibraltar y que no es conocido en el sector, pese a realizar compras muy cuantiosas. A su vez, éste los volvía a traspasar a otra firma (International Stamps), con sede en la isla de Guernsey (Canal de La Mancha), que más tarde los enviaba a varios países europeos. Entre los apoderados de las instrumentales figuran personas que también intervienen en los movimientos de capitales desde Andorra y Gibraltar
Una cuarta instrumental vinculada al Fórum Filatélico (Spring Este) realizó un tráfico de sellos similar desde 2005. De julio de ese año a enero del presente pagó 12,7 millones por supuestas adquisiciones a una sociedad suiza (Sunflower Philatelics). La Fiscalía cree que todo este carrusel de compraventas de sellos podría haber servido, aparte de para mantener un elevado valor «ficticio», para detraer sumas de dinero considerables.
Respecto a Afinsa, se sospecha que usó un mecanismo similar, pero no dispone de las mismas evidencias, salvo numerosos envíos de dinero a distintas firmas radicadas en Estados Unidos.
En sus dos querellas, conocidas este jueves, el órgano anticorrupción imputa media docena de delitos a un total de once acusados (seis vinculados a Afinsa y cinco a Fórum), incluido el de estafa. Esto último ha sido posible al estimar la Fiscalía que hubo un «engaño masivo» y a gran escala a los clientes de las dos sociedades durante un período no determinado de años (las primeras pesquisas datan de 1998, pero las empresas tenían la misma operativa desde su fundación). La «doble ficción» creada consistiría en ofrecer sellos a un valor muy superior al real -en ocasiones ni siquiera disponían de las cantidades contratadas-, y de prometer unos intereses que, «en realidad, procedían de las aportaciones de otros inversores».
Los fiscales hablan de lotes de sellos «sumamente sobravalorados» o con un precio «extraordinariamente superior al real», que en el caso de Afinsa le permitía un margen de beneficio en sus ventas del 1.150%, lo que se explica porque compraban las estampillas a un 8% del coste que después repercutían sobre sus clientes. Así, de 1998 a 2002 esta firma adquirió sellos cuantificados en 57,8 millones de euros, pero se había comprometido con sus clientes a recomprarlos por 723,5 millones, suma a la que habría que añadir la rentabilidad garantizada por contrato, de un 7 a un 10% anual.
El Ministerio Público deja claro que la «única viabilidad» del negocio era captar cada vez más clientes. Cree, además, que los pactos de recompra son, en realidad, «préstamos» (de los inversores a la empresa) y deberían contabilizarse como tales. Los precios anotados para los sellos tendrían que ser, por lo tanto, los de mercado o adquisición.
Al no hacerse así, en el caso de Fórum Filatélico sólo representarían ahora un 11% del dinero recibido, lo que unido al 6% que podrían suponer sus bienes, dejaría el resto sin cubrir, con un desfase patrimonial que al cierre de 2004 superaba los 2.416 millones, cantidad que en el caso de Afinsa ascendía a 1.106 millones. Por ello, la Fiscalía entiende que están «en situación de absoluta insolvencia» y «quiebra».
Actividad privada
Pese a todo esto, y tras saber de la acusación por estafa, blanqueo de capitales, insolvencia punible, administración desleal, delitos contra la Hacienda Pública y falsedad en documentos privados, tanto Fórum Filatélico como Afinsa han negado los cargos y asegurado que siempre han operado dentro de la legalidad.
Por su parte, el ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solves, señaló que no se creará un fondo de compensación para los ciudadanos que invierten ahorros en operaciones de alto riesgo. «No es lógico que el Estado cree fondos para cualquier actividad privada que no obtenga los resultados esperados».