«Los problemas son los mismos que antes, aquí no reacciona nadie y lo único que hemos conseguido es una marginación total». Este es el sentir de los vecinos de El Machón, en Trubia, que llevan más de medio siglo conviviendo con Industrias Doy. Hace tres años, la planta de cok reanudó su actividad, tras un parón de dos. Desde entonces, los niveles de contaminación medioambiental y los ruidos han provocado un continuo enfrentamiento entre los afectados y la empresa, incapaces de llegar a una solución. «Es la lucha de un enano contra un gigante, pero seguiremos luchando, no nos vamos a entregar», advierte el vicepresidente del colectivo vecinal, Luciano Álvarez.