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Domingo, 14 de mayo de 2006
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MOTOR
 Actualizado: 1.54 a.m.
 
EDICIÓN IMPRESA
 
INCONDICIONALES. Fernando Alonso pasa ante su afición tras lograr la 'pole' . / EFE
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Un rasgo humano. Una floritura en brindis para la galería dentro de un mundo robotizado, apremiado por la agenda, por la psicosis de los tiempos, ojo al cronómetro para correr, para comer, para realizar entrevistas. Conquistó Fernando Alonso la 'pole' en Montmeló, la segunda consecutiva del año, la undécima de su carrera, y se concedió rienda suelta a la alegría. Salió de su box, una, dos y hasta tres veces, como los toreros del Estudiantes. Dedicatoria al público, pulgares en alto mientras la grada enloquecía en la tribuna, treinta metros más allá.
 
Fernando Alonso hizo las delicias de los espectadores y también demostró que el Renault tiene mucho que decir en este Gran Premio de España en el que, por fin, podría escucharse el himno español en el protocolario acto de entrega de galardones. Dejó claro el piloto ovetense que tras los entrenamientos de la carrera pasada, y sobre todo después de lo de Imola, en Renault piensan ahora también en la 'pole', que es una buena forma de empezar la carrera. El cambio de actitud en el equipo que dirige el italiano Flavio Briatore ha sido patente y hoy quizás Alonso pueda lograr la primera victoria después una 'pole' este año, algo que ya han hecho Giancarlo Fisichella (en Malasia) y Michael Schumacher (en San Marino).
La sostenibilidad de un circuito permanente no depende sólo del número de aficionados, sino principalmente de la ocupación que consiga a lo largo del año. En Montmeló este problema está resuelto: únicamente se encuentra libre menos de un mes. Lo más importante, no obstante, es que la F-1 estuvo el año pasado aquí, entre entrenamientos privados y el gran premio, 52 días. Y eso supone un mínimo de 60 personas por escudería, que hay que multiplicar por cinco o nueve, dependiendo de los equipos congregados en una semana de pruebas.
El francés Alex Premat (ART Grand Prix) arrebató la victoria al británico Lewis Hamilton en la última vuelta de la carrera larga del Campeonato GP2, en la que el colungués Javier Villa (Racing Engineering) acabó en decimoquinta posición, a 67.219 del ganador. En cuanto al resto de españoles, Félix Porteiro fue decimoctavo (Campos Racing) y Adrián Valles (Campos Racing), decimonoveno y último, si bien marcó la vuelta rápida, en 1:25.550, a 194,7 kilómetros por hora.
El éxito de la convocatoria para este 50 aniversario del Gran Premio de España no tiene precedentes: 127.000 espectadores y las localidades agotadas. A pesar de todo, nadie se duerme en los laureles en Montmeló. Ni sus responsables, ni ninguno de los 14.000 trabajadores citados hoy. Un número asombroso, aunque aquí todos los son, lo que demuestra el prestigio que ha alcanzado la considerada mejor prueba del Mundial.
 
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