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Domingo, 14 de mayo de 2006
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ECONOMÍA
ECONOMÍA
La preocupante realidad económica de Asturias
Las grandes cifras golpean con su evidencia a quienes dicen que los malos tiempos han quedado atrás
CRISIS. La minería es uno de los sectores más afectados por la reconversión económica. / E. C.
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Resulta difícil encontrar en España una región autónoma que ofrezca unas características tan marcadas de área económica deprimida como Asturias. Por eso resulta casi apasionante analizar su evolución. De vez en cuando se airean afirmaciones señalando que, al fin, se han dejado atrás los malos tiempos. Desgraciadamente, las cifras macroeconómicas siguen golpeando con su evidencia. Pero no quiere esto decir que no exista solución para Asturias. Ésta precisa, lógicamente, una acción cada vez más radical y, por ello, más difícil. Cada año que pasa -desde luego, 2005 no resolvió las cosas-, el retraso es más evidente y, con ello, los atractivos que existen en otras regiones, incluso de la propia Cornisa Cantábrica, pueden aumentar. Siguen existiendo en Asturias talantes en su población activa capaces de impulsar su desarrollo. En cambio, algunas inversiones, como las energéticas relacionadas con el gas, interesan a España mucho, pero poco van a empujar la economía del Principado. Sin embargo, las grandes multinacionales privadas, recibidas tan de uñas, como son los casos de Arcelor o DuPont -véanse las extraordinariamente interesantes declaraciones de Enrique Macián Cardete en EL COMERCIO de 7 de mayo de 2006-, contribuyen ahora mismo a sacar la economía astur del marasmo en que se había sumido. Asimismo, son buenas las noticias que llegan en relación con mejorías en las infraestructuras, después del parón experimentado tras abandonar Álvarez Cascos la cartera de Fomento. Pero si se financian con incrementos del déficit, todas las observaciones críticas de Juan Neira en su comentario oportunísimo, 'La alegría del gasto', aparecido en EL COMERCIO del 9 de mayo de 2006, estarían justificadas.

Hasta ahora ¿cómo está Asturias? Gracias a un trabajo impagable de Julio Alcalde Inchausti y Pablo Alcalde Guindo, titulado 'Datos provisionales de la evolución de los agregados económicos en 2005 y avance del Balance Económico Regional. Años 2000 a 2005', publicado en 'Cuadernos de Información Económica' de marzo-abril de 2006, es posible continuar acumulando informaciones numéricas poco agradables.

En primer lugar, destaca que en el año 2005 la región autonómica donde menos crece la población residente, si exceptuamos el caso de Melilla, es Asturias, con el 0,47%. Por lo que se refiere a su tasa anual de incremento en el periodo 2000-2005, eso queda ratificado; también está Asturias a la cola, con una tasa del 0,30%, que únicamente mejora la realidad de Melilla. Es un primer síntoma.

En el año 2005, el aumento de valor añadido bruto (VAB) de Asturias fue, para una media española del 3,42%, únicamente del 2,89%. Este porcentaje sólo sobrepasa, entre las regiones autonómicas, a Baleares afectada por una crisis turística importante. Si eliminamos los sectores agrarios, el incremento del VAB fue del 2,94%, con una media española del 3,61%, y también únicamente por encima de Baleares. En el incremento de los ocupados, con el 2,02% está Asturias por encima de Castilla y León, Galicia, País Vasco, Melilla y Extremadura, y por incremento de los empleos, también en el año 2005, con el 1,61%, se encuentra por encima de Galicia, Castilla y León, País Vasco y Extremadura. En cuanto al VAB a precios básicos por habitante, con una media española en el 2005 de 19.323 euros, Asturias, a pesar de su escaso dinamismo demográfico, sólo supera al bloque poco importante en lo económico de Andalucía, Canarias, Castilla-La Mancha, Extremadura, Galicia y Murcia. Y en poder de compra, con una renta familiar bruta de 13.155 euros corrientes, está el Principado en el año 2005 exclusivamente por encima de Murcia y de Andalucía.

Como síntesis, en el gráfico 'Crecimiento y desarrollo económico de las autonomías, 2000-2005', queda claro que «desde la óptica del menor crecimiento, encabezado por Baleares, se sitúan -de menor a mayor- Asturias, el País Vasco, Castilla-La Mancha y Aragón». Asturias, con Galicia, «logran avanzar algo en su desarrollo, por el menor aumento de la población residente».

La situación del PIB

Por supuesto, si pasamos al PIB a precios de mercado, de nuevo Asturias se sitúa en penúltimo lugar, con Baleares en el último. En renta regional bruta por habitante, en poder de compra con un índice de 86,24 -para España, 100- sólo supera Asturias a Extremadura (85,53%), Murcia (77,80%) y Andalucía (77,20%). Y lógicamente algo parecido se observa en los índices de convergencia respecto a la Europa de los 15. Para España, según esta estimación, de 95,30%, Asturias está en el 82,19%, solo por encima, lógicamente, de Extremadura, Murcia y Andalucía.

Debemos añadir a esto el trabajo, aparecido en la misma revista, de esos excelentes investigadores de la opinión pública que son Francisco Alvira Martín y José García López, titulado 'Cuestiones y problemas autonómicos', donde se señala que «el grupo formado por comunidades peor valoradas por los ciudadanos, está integrado por Aragón, Asturias, Galicia, Castilla y León, Andalucía y Canarias, cuya situación económica y política es considerada mala». Por desgracia, todas estas informaciones son congruentes con mil otras observaciones. Y, sin embargo, Asturias constituye, en lo económico, un distrito industrial tan interesante, tan valioso, que no intentar que mejore parece un disparate.



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