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Domingo, 14 de mayo de 2006
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OVIEDO
Oviedo
Hangzhou busca «más relaciones de intercambio a todos los niveles»
López destaca la importancia de la unión tras firmar el hermanamiento entre Oviedo y la ciudad china
Hangzhou busca «más relaciones 	de  intercambio a todos los niveles»
DOS AÑOS DE CONTACTOS. Tras esta espera, los representantes de Oviedo y Hangzhou firmaron el hermanamiento. / E. C.
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Oviedo y Hangzhou ya son, tras dos años de contactos, ciudades hermanas para los próximos cinco, como periodo de prueba. Minutos antes de la firma del protocolo, el presidente del Congreso Municipal y secretario general del Partido Comunista Chino de la ciudad, Wang Gouping, animaba a profundizar en los contactos a la delegación municipal: «Ya somos familiares y como tales tendremos que visitarnos con mucha frecuencia, sino seremos como desconocidos».

Wang anunció que en noviembre visitará España y que tiene la intención de conocer la capital del Principado. Agradeció la presencia de Oviedo en la Feria Internacional del Ocio de Hagzhou (World Leisure Expo) y apostó «por un siglo XXI con más relaciones de intercambio a todos los niveles» entre ambas ciudades.

Wang es la máxima autoridad en la municipalidad de Hangzhou y, pese a estar presente, no estampó su firma en el acuerdo de hermanamiento. El protocolo chino no es flexible, lo que no impide que en los actos oficiales se prodiguen los brindis, los chistes y las americanas acaben en el respaldo de la silla, prenda de la que prescindió Wang.

Como del lado de Oviedo firmó el vicealcalde, Alfonso Román López (Ramón en boca de la traductora), el firmante por Hangzhou fue el vicealcalde ejecutivo, Sheng Jifang. «Unir Oviedo y Hangzhou significa dar por cumplido el viejo sueño de Marco Polo, el primer europeo que contempló las maravillas que hoy (por antes de ayer) tenemos la oportunidad de ver, y que soñó con un mundo unido».

Así empezó su intervención López, para a continuación disculpar la ausencia del alcalde y destacar la importancia del vínculo creado. Y cerró citando a Lao Tse: «Un camino de mil millas empieza con el primer paso». «Un paso para la prosperidad de ambas ciudades», respondió Sheng. No en vano las sillas del comedor eran rojas, color de la prosperidad.

Al acto de hermanamiento, celebrado en el hotel Shia Hong, asistieron unas 150 personas, de las que un centenar eran parte de la delegación ovetense. Sopa de huevo de codorniz, langosta, ensalada de calamar, raíz de flor de loto con arroz fueron algunos de los platos ofrecidos por Hangzhou, acompañados de zumo de naranja natural y vino chino. Al grito de 'cam pei' (un brindis tras el cual hay que beber el contenido entero de la copa), la mesa presidencial estrechó lazos.

Junto a los concejales López, Javier Vidal y Roberto Sánchez Ramos, representaron a la ciudad Severino Álvarez Zaragoza, presidente de la FAC; Andrés Cosmen, presidente de Alsa China; y a España, el gijonés Alejandro Alvargonzález, cónsul general del reino en Shanghai.

El Palacio de los Niños

Oviedo y Hangzhou comparten algunos detalles más que las referencias a la dimensión humana, histórica y cultural de ambas ciudades. Paseos con magnolios, esculturas en bronce y hasta un Palacio de los Niños, que ayer visitó la delegación municipal. El de Hangzhou es un complejo de varios edificios que recibe 22.000 niños a la semana y 1.150.000 niños al año, explica Du Shigen, jefe de hermanamientos de la municipalidad de Hangzhou,

A diferencia de lo que sucede con las actividades programadas en el complejo ovetense, las del centro de la ciudad hermana están pensadas para que los padres participen en ellas. No es baladí, la política de un solo hijo ha frenado el desarrollo demográfico del país hasta el punto de que en «20 años, India habrá adelantado a China en población, lo que hace que los padres estén siempre pendientes», explica Vicente San Clemente, corresponsal de TVE en China. De hecho, ayer eran tantos los padres como las madres los que disfrutaban del centro junto a sus hijos.

Dedicado a jóvenes y niños, además de ocio ofrece cursos de formación y actividades extraescolares: modalismo, pintura, música, canto o artes marciales. También hay escritura: dominar los 27.000 ideogramas que forman el lenguaje chino no es fácil, más aún existiendo dos tipos de escritura e idiomas. Los padres pagan una cuota (70 yuanes, unos 7 euros) por cada actividad en un país en el que la sanidad y la educación ya no son servicios universales. «Habitualmente tienen 15 clases», señala Du, madre de una de las niñas.



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