Un ángel plancha mientras otro sostiene unas tijeras en sus manos, los atributos de los sastres. Dos frases en latín acompañan a los querubines: 'Fons signatus' y 'Speculum sine macula'. Estas pinturas en tonos pastel permanecían ocultas en las puertas del gran armario de castaño del siglo XVIII conservado en el coro de la capilla de La Balesquida. Ahora han salido a la luz y todo indica que su autor fue Francisco Leopoldo Reiter Elcel (Oviedo, 1736-1813), «el más cualificado y popular de los pintores asturianos de su época», según la 'Gran Enciclopedia Asturiana'.
El año pasado, la cofradía le encargó a Paula Sánchez Ablanedo que limpiara esa capa de tiempo que teñía de marrón el armario que conservaba los libros de La Balesquida. La restauración comenzó en setiembre de 2005 y su resultado se reveló sorprendente: los cuarterones no eran sólo madera, debajo había pintura. Además de los angelotes, aparecen una fuente, un espejo, una palma y un racimo de uvas como temas principales. Otros motivos vegetales -jardines y guirnaldas florales- completan la decoración.
Se sabe que Francisco Reiter era hijo de Guillermo Reiter, un sastre alemán de Düsseldorf, y de Carolina Catalina Elcel, natural de Toledo. Al llegar a Oviedo, Guillermo Reiter se integró en la cofradía de su gremio, los sastres o alfayates, cuna de La Balesquida. Su implicación fue tal que ocupó el puesto de mayordomo (equivalente al presidente) de la agrupación. Esta relación directa de su padre con La Balesquida explicaría el trabajo de Francisco Reiter para la cofradía.
Nobleza y religión fueron los temas habituales del artista, que retrató a Joaquín José Queipo de Llano, V Conde de Toreno. Algunas de sus obras se encuentran repartidas por Oviedo: la Catedral conserva su retrato del cardenal Cienfuegos, su paisaje de Covadonga está en el Colegio de Abogados, San Tirso atesora un tríptico de su autoría y el Museo de Bellas Artes de Asturias posee uno de los pasajes de la vida de San Bernardo de Claraval que creó para Santa María de Valdediós (Villaviciosa).
Cisterciense
Para restaurar el armario, se recibió una subvención de 3.000 euros de la Consejería de Cultura. Pedro Pérez Escotet, fiscal de la histórica hermandad, explica que la cofradía desea hacer más obras, recuperar poco a poco su patrimonio. Su siguiente objetivo también tiene que ver con Reiter y para cumplirlo han solicitado ayuda a la consejería y a la Fundación Hidrocantábrico: La Balesquida quiere restaurar los dos cuadros del pintor situados a ambos lados del altar mayor.
La cofradía pidió la opinión experta de Emilio Marcos Vallaure, director de Museo de Bellas Artes, quien aconsejó la restauración de las dos obras. Porque la coincidencia hace que en dos edificios muy cercanos -el museo y la capilla de La Balesquida- se encuentren los tres únicos pasajes conservados de la vida de Bernardo de Claraval, reformador del císter, pintados por Reiter.
Son los cuadros creados para Santa María de Valdediós, que según comenta la 'Gran Enciclopedia Asturiana' en un principio formaban parte de una serie de 16, de la que sólo se conoce el paradero de estos tres. El texto de consulta fecha las pinturas hacia 1780 y explica que en ellas el artista «copia los ambientes arquitectónicos de las estampas flamencas del siglo XVII».