«¿Que si hay comisionistas a título particular? No te puedes imaginar cuántos». En el negocio inmobiliario, dicen varios representantes del sector, los intermediarios 'no legales' abundan en Asturias. Se valen de contar con los contactos necesarios, conocer el terreno y tener los recursos necesarios para facilitar operaciones urbanísticas y cobrar un porcentaje «por el 'trabajo sucio'». Un porcentaje que siempre reciben en dinero 'negro'. Son los comisionistas, los intermediarios que ponen en contacto a las partes en un negocio en el que se mueven miles de euros. El caso destapado esta semana por la cadena Ser por la venta de unos terrenos en Puerto de Vega y Castropol en el que supuestamente están implicados un ex tratante de ganado, Regino González Canteli; un abogado, Juan Muñiz; y el senador y concejal popular del Ayuntamiento de Oviedo, Javier Sopeña, ha llevado a primera línea del debate la figura de estos comisionistas.
Un gijonés que se dedica desde hace años a este negocio desvela que no son pocos en Asturias los que hacen de la intermediación una forma de vida o bien se valen de ella como complemento a su labor profesional cotidiana. «Hay abogados o gente procedente del sector de la banca, tanto jubilados como en activo, pero intermediario puede ser cualquiera», explica poniendo como condición que se salvaguarde su identidad.
Coinciden en ellos distintas fuentes del sector inmobiliario consultadas y que distinguen entre dos tipos de intermediarios de suelo: los profesionales -entre estos, además de los agentes inmobiliarios se encontrarían abogados o arquitectos, que pueden facturar por sus servicios- y los que de forma coloquial denominan «asaltapraos». «Son peligrosísimos porque, como no están dentro del mercado, piden unas comisiones desorbitadas». Además, como no pueden emitir facturas, el dinero que perciben siempre es dinero 'negro', es decir, no se declara a Hacienda.
Su presencia y mediación en las operaciones urbanísticas suelen ser más habituales en los pueblos que en las grandes ciudades. Además, «no son gente especialmente preparada, pero sí están de 'patear' la calle», apunta un agente inmobiliario gijonés. «A menudo van de 'ad lateres' de politiquillos. Muchos tratan de hacer ver que gozan de influencias en un determinado ayuntamiento para hacer valer su mediación. Más que 'praos', tratan de venderte favores».
En muchas ocasiones recurren a las propias inmobiliarias para encontrar un comprador a fincas urbanas y rústicas. El sector no niega que se valen de sus informaciones para concretar operaciones de compraventa de terrenos. «Algunas veces la información con la que se te presentan no es acertada pero en otras resultan ser buenos surtidores de suelo», reconoce el mismo agente inmobiliario.
Porcentajes
Una operación de compraventa de terrenos urbanos o rústicos que se cierre de forma satisfactoria gracias a la intervención de uno de estos comisionistas se traduce en unos ingresos en metálico de un mínimo del 3% del valor de la operación. Es decir, que en la transacción de unos terrenos por los que el comprador pague 600.000 euros (cien millones de pesetas) al propietario, el intermediario recibe unos 18.000 euros (tres millones de pesetas). «En un año puedes tener un negocio de estas cifras cada tres meses, con lo que puedes sacar unos doce millones (72.000 euros) al año», reconoce el intermediario. En cambio, si la operación se realizara con la mediación de un agente inmobiliario, la comisión no pasaría del 1,5% o del 2% como máximo.
También expone este comisionista que el porcentaje al que, en mayor o menor medida, se ajustan en estas operaciones es considerablemente inferior al habitual en otras comunidades autónomas. Así, aclara, en Madrid los comisionistas suelen percibir un 5% del valor total de la operación, mientras que «en el Sur» la comisión se eleva hasta el 10%. En cualquier caso, en Asturias es incluso habitual que, cuando las operaciones inmobiliarias alcanzan elevadas cifras -este intermediario pone el límite por abajo en 1,2 millones de euros-, el comisionista acceda a reducir ese porcentaje del 3%.