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Martes, 16 de mayo de 2006
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El volcán de Java entra en erupción y cubre de cenizas varias aldeas
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El volcán Merapi, en el centro de la isla indonesia de Java, entró ayer en erupción tras expulsar grandes nubes ardientes de gases tóxicos y cenizas hasta cuatro kilómetros del cráter. «Ya ha explotado, aunque puede ser gradual, no repentina», informó el director del Centro de Investigación y Tecnología Vulcanológica, Subiandro. Según el experto vulcanólogo, los flujos piroclásticos -una mezcla de gases, polvo y fragmentos de piedras incandescentes- han superado la temperatura de mil grados centígrados y han afectado sobre todo la ladera occidental.

Estas nubes tóxicas son conocidas localmente como 'wedhus gembel' u 'ovejas peludas', por su peculiar forma de bola de lana. Pueden alcanzar velocidades de hasta cien kilómetros por hora cuando se abalanzan montaña abajo, y en una erupción de 1994 quemaron mortalmente a más de cincuenta personas.

Según Subiandro, la explosión más fuerte registrada hasta el momento tuvo lugar a primera hora de la mañana -madrugada de ayer en España-, pero otras de menor potencia se repitieron con virulencia «cada pocos minutos».

Una decena de aldeas situadas a menos de ocho kilómetros del cráter han quedado sepultadas bajo una lluvia de cenizas que ha cubierto con una espesa capa blanca los tejados de las casas, árboles y campos de la zona.

En imágenes televisadas pudo verse cómo una niebla de humo persistente ha aparecido incluso en pueblos más alejados de la cima e impide a ratos ver la luz del sol. Por este motivo, muchos residentes que se habían negado a abandonar sus casas en los días anteriores descendieron ayer con coches y motocicletas montaña abajo.

En la zona se respiraba un temor cada vez más creciente, sobre todo por los terribles recuerdos aún frescos en los habitantes del lugar de la última erupción del Merapi, en 1994, que causó 66 muertos. «Tiemblo de miedo cada vez que oigo al Merapi o cuando veo las nubes hirvientes», confesó Maryoto, que perdió todos sus dedos cuando una de esas mortíferas aglomeraciones de gases volcánicos, cenizas ardientes y descendió sobre la casa donde se festejaba la boda de un familiar.



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