Con el acta en la mano y el Premio leído en los altavoces de Oviedo ayer todos confesaban que el fallo «era el esperado», que Pedro Almodóvar debía ser y era el flamante nuevo Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Una parte del jurado estaba desde el principio con él y la otra lo estuvo al dar un vistazo a la lista de personalidades que respaldaban su candidatura, poniendo el nombre del cineasta manchego en la cima del mundo. Con el mediodía en los relojes el ex ministro de Comercio José Lladó daba a conocer la noticia. Exactamente una hora después los micrófonos abandonaban al jurado del Reconquista para colocarse (en torno a los cien) en la terminal 4 del aeropuerto de Barajas. Allí un pletórico Almodóvar advertía: «Me han dado el Príncipe de las Artes por ser salvajemente yo».