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Jueves, 18 de mayo de 2006
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 Actualizado: 9.31 a.m.
 
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EUFORIA. Los jugadores del Barcelona celebran el gol que vale un título continental / EFE
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El Barcelona tocó el cielo. Se elevó a la cúspide de la Torre Eiffel, a lo más alto del Stade de France, para conquistar la segunda Liga de Campeones de su historia. A los azulgrana les costó tres cuartas partes del partido remontar ante un Arsenal colosal. Los tantos de Eto'o y de Belletti hicieron insuficiente el tanto de Campbell en una brillante final de la Liga de Campeones, lastrada por la pésima actuación de colegiado noruego Terje Hauge.
 
Ronaldinho y Thierry Henry estaban llamados a protagonizar la final, pero se convirtieron en actores secundarios. El brasileño del Barcelona no fue desequilibrante y no pudo demostrar su condición de mejor futbolista del mundo, atenazado ante la defensa inglesa.
Miles de Ronaldinho, Deco, Larsson, Eto'o o Puyol recorrieron durante todo el día las avenidas más céntricas de París. Una jornada llena de tensión, a la espera de que llegase el gran momento. Desde primera hora de la mañana, los seguidores del Barça inundaron las calles parisinas. Camisetas de todas las épocas, bufandas, banderas... Desde el Arco de Triunfo hasta la Plaza de la Concordia, los culés iban y venían, mientras realizaban algunas compras en las tiendas de la zona. Había aficionados llegados desde varios puntos de España que reflejaban en sus rostros la satisfacción por acudir a un acontecimiento de tal envergadura.
Juliano Belletti logró ayer su primer gol con la camiseta del Barcelona, un tanto que significó una Liga de Campeones (2-1) y que dedicó a su hijo al término del partido. El lateral brasileño, goleador inesperado en la remontada del Barcelona, se acordó de «todos aquellos jugadores que no salen tanto en la prensa», pero, por delante de todos ellos, de su hijo. «Es la primera persona en la que pensé después de marcar y la que siempre me da alegría en los momentos difíciles», dijo.
Bastaron las imágenes de Eto'o corriendo enloquecido señalándose el pecho y de Belletti arrodillado en el suelo y con las manos en la cara, tras batir ambos al español Almunia, para comprender que, en el fútbol, tan importante es marcar un gol como celebrarlo. El barcelonismo lo sabe bien y los goles del camerunés y del brasileño fueron el mejor acicate para una afición, también la de Asturias, que ayer visitó el paraíso azulgrana portando euforia y ebria de gloria.
 
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