«Estamos asistiendo a un proceso anárquico de gente metiéndose en el monte para ver osos», dice Roberto Hartasánchez, presidente del Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas), tras haber constatado la presencia de decenas de turistas en zonas restringidas, sobre todo de Somiedo y de Cangas del Narcea. Aunque la situación se repite desde hace años, en los últimos tiempos la presencia de excursionistas se ha incrementado de manera notable. Como prueba, en Fapas muestran fotografías tomadas por las cámaras ocultas en los montes: aunque están destinadas al seguimiento de plantígrados, se activan con sensores de movimiento y sus resultados son reveladores.
En el Fapas ponen como ejemplo los resultados de la monitorización de una zona específica y de uso restringido en el parque natural de Somiedo: durante 176 días del año 2004 las cámaras detectaron a 17 turistas, mientras que en 2005 retrataron a siete. ¿Supone esto que el fenómeno está cayendo? Dice Hartasánchez que no, «lo que ocurre es que los excursionistas evitan ser fotografiados: en ciertas zonas llegaron a hacer un camino por detrás de la cámara».
El interés que suscita esta especie en peligro de extinción es evidente y el sector turístico no es ajeno al fenómeno. «Hay muchos establecimientos hosteleros que mandan a la gente a ver osos. Se puede hacer una prueba muy sencilla: que vaya cualquiera a un alojamiento y pregunte dónde se pueden avistar ejemplares: se lo dirán, aunque la zona sea restringida, porque, dicen, 'no pasa nada'».
La situación supone un «gravísimo peligro para la conservación de la especie», asegura Hartasánchez, y se está generalizando de un modo «descontrolado». Por eso, ha enviado un informe al Principado, al Ayuntamiento de Somiedo y a la dirección del parque natural para atajar esta práctica que «desestabiliza a la población osera, en especial a las osas con crías». A juicio de Fapas, se hace urgente o bien incrementar la vigilancia en estos lugares o bien regular este tipo de actividades.
Es esto último lo que pretende la Fundación Oso Pardo (FOP), que anunció ayer su intención de proponer al Gobierno regional la organización de «rutas guiadas para la visualización de osos por turistas en espacios naturales». La organización ya ha pedido al consejero de Medio Ambiente, Francisco González Buendía, que reúna al Consejo Asesor del Plan de Recuperación con el fin de estudiar la idea. Según el presidente de la FOP, Guillermo Palomero, la intención es sacar una rentabilidad social a la especie, que genere riqueza en la zona rural y de ese modo los vecinos se impliquen en mayor medida en la conservación. Sin embargo, ¿no pondría esto en un peligro aún mayor a los animales? Palomero dice que no, ya que «las rutas no se realizarían por áreas restringidas, sino fuera de esas zonas mirando con un telescopio hacia ellas para impedir cualquier molestia». De hecho, «ya lo hace todo el mundo: centros de hostelería, investigadores, ONGs... Ahora se trata de regularlo». La FOP llevará al Consejo Asesor «mapas con los puntos concretos» desde donde realizar los avistamientos.
Recelo del Principado
Pero desde el Principado no se ve con buenos ojos esta propuesta y la viceconsejera de Medio Ambiente, Belén Fernández, ya señaló que, en principio, esas visitas no se permitirán hasta que la especie deje de estar en peligro de extinción. Una razón esta que no convence a Palomero: «Para eso tendrían que pasar años, y ahora las poblaciones van bien, están creciendo, y se puede hacer». Como prueba presenta experiencias similares con otras especies amenazadas «como el lince ibérico o las águilas imperiales, que tienen miradores y puntos de observación desde los que naturalistas y turistas los pueden ver en libertad».
Por su parte, desde el Fapas se toma la idea de la FOP con prudencia: por una parte, dice Hartasánchez que alguna medida hay que tomar; por otra, advierte de que la seguridad del oso pardo aún no está garantizada y no se deben crear nuevas situaciones de riesgo. En cualquier caso, considera el presidente de Fapas que ya sea para ahora o para el futuro, el debate que se abre es necesario.