El colegio público Manuel Fernández Juncos de Ribadesella se ha puesto manos a la obra para recuperar la Danza de Arcos, un antiguo baile de origen marinero que solía escoltar a la Virgen de Guía, patrona de la marinería local, en el día de su fiesta.
Los profesores de música y educación física del centro, Diana Pardo y José Manuel Rodríguez Miranda, han armonizado sus horarios lectivos para dedicarse a su recuperación una hora a la semana. El día elegido el miércoles y los alumnos, los de cuarto curso de educación primaria. El objetivo final pasa por no perder una tradición folclórica de estas características, ausente en el municipio desde hace varios años.
Argimiro y Maruja Valdés, los últimos directores de la Danza de Arcos y los Grupos Folclóricos Riosellanos, dieron su autorización para utilizar todo el material que aún se guardaba en la escuela de La Atalaya. Los ensayos se iniciaron hace dos meses y el reestreno de la Danza de Arcos está programado para el 22 de junio, durante la fiesta de fin de curso que se va a celebrar en el prau de San Juan, una jornada de convivencia entre padres, alumnos y profesores. «Los críos realizarán una exhibición de tres o cuatro pasos que nos ha dado tiempo a aprender», aseguró Diana Pardo. Irán ataviados a la antigua usanza: vestidos de blanco, alpargatas incluidas y fajín de color azul. El ritmo en los ensayos lo pone 'Celso el de Lolina', tamboritero oficial del grupo para el que también se ha encontrado un discípulo, un alumno del quinto curso de enseñanza primaria.
Un grupo permanente
Según explicó José Manuel Rodríguez Miranda, se ha puesto la semilla para el resurgir del baile más antiguo del concejo: «Queremos que esta iniciativa sea el embrión de su recuperación definitiva, porque para el año que viene intentaremos conseguir un profesor que dé clases y crear un grupo permanente». Durante el ensayo de ayer hizo un llamamiento a los antiguos integrantes de la Danza de Arcos para que asuman ese reto y, a partir de septiembre, «su aprendizaje salga de la escuela y se abra a todo el municipio para que vuelva a ser la danza de los marineros y de Ribadesella».
Con esta primera iniciativa surgida en las aulas del Manuel Fernández Juncos, la Danza de Arcos ya es conocida por un grupo de niños que nunca antes habían oído hablar de ella. Éstos aseguran que es «muy difícil» aprenderse los pasos, pero su profesora de música cree que «lo más duro para ellos es perder una de sus clases de gimnasia». Las intenciones de unos y otros es la de reintroducir su aprendizaje a partir del curso que viene, ya sea en horario lectivo o como actividad extraescolar, en el programa de apertura de la escuela a la sociedad local que se ha impulsado este mismo año.